miércoles, abril 22, 2009

Eres

Eres el reflejo de la sumisa imagen elevada en los ardores.

Reflejo que revela los cortes del alma, las caras del pasado.

 

Eres la tierna noche donde palpita lo invisible de mis voces

y la sustancia hecha de las confusas travesías a tus piernas.

 

Eres el compendio de mis ganas en tus intraducibles poses.

Poses que acomodan quimeras y se estropean en gemidos.

 

Tus noches son el norte de un fuego de escasas distancias.

Tus signos son talladas memorias en mis disueltas señales.

 

Tu desespero es la paz en el inverso de una voz que excita

y desprende silencios en el ardor que presagia al orgasmo.

 

Eres, a fin de cuentas, el breve apetito que respira olvidos

y me excede en el modelo disperso de una incesante vida. 

 

Eres el obstinado y lento despertar en un mundo sin fines,

sin válidos motivos para renunciar a este eterno presente.

 

Rolando del Pozo

sábado, abril 18, 2009

Me pregunto

Me pregunto, qué hacer para esquivar tus lamentos

y envolver mi desolación en cualquier transparencia.

 

Qué hacer con tus apariciones, con los leves reflejos

de tus calladas angustias, insistiendo en confusiones.

 

Silencio y distancia se abren en un pasado recurrente.

Se abren penas y lágrimas en los ruegos que lastiman.

 

¿Cómo saber de tu insaciable y desmedido universo?

¿Cómo acertar con tus días en tu imborrable silencio?

 

Tal vez extiendas tu mano en cualquier suave recuerdo

y tu nueva huella llene los vacíos del hogar que dejaste.

 

Tal vez aún me quede fuerzas para desgajar al tiempo,

observar a la muerte, callarla, y darle otro significado.

 

Y descubrir que aún me quedan versos para hablarnos,

para sentir tus besos en suaves ecos, desde la infinitud.

 

Rolando del Pozo

martes, marzo 31, 2009

Se borra

Se borra el adiós en los abismos de tu breve mirada.

No necesitas la claridad de tu voz en inútiles manos.

 

Sacudes los fulgores del alma en este repetido viaje

y vuelves a nacer en un ciclón de desmedidas horas.

 

Debes seguir ajustándote a las migraciones del alma,

a los jirones de un amor que agrega los dolidos años.

 

Hay angustia en tu mirada, insistiendo en tus delirios.

Hay malestar en los suspiros de insuficientes sueños.

 

Vuelves a los colores jadeantes en tu inverso paraíso;

les debes el dolor de una piel acumulando desdichas.

 

Y se borran los intentos que corroen suave tus pasos.

Se borran los afanes que agitan insolentes tus besos.

 

Vuelve el silencio y te mudas a otra temporal historia.

Vuelves a nacer confundida y esta vez, ya no importa.

 

Rolando del Pozo

sábado, marzo 21, 2009

Te reconozco

Te reconozco en las costumbres, en la migración del amor,

en los titubeos de la noche ocurriendo debajo de tus pies.

 

Olvidaste atarme donde acaba el mundo y empieza el ayer,

en los mimos que se repiten en la ausencia y en mis versos.

 

Olvidaste invitar a las visiones que se repiten en mis voces

y se escriben en imposibles delirios y alargados recorridos.

 

Ahora es tarde para corregir las trampas llenas de sombras

y es tarde para las tristezas recogidas en tu secreta mirada.

 

Tu regreso me ha llenado con los gritos de absurdas poses,

con abismos que se abren en noches y ocultan lo inmenso.

 

Tú existes en mis temblores, en los extremos de la cordura,

en mis vigilias, en los vacíos que siempre ocultan mis voces.

 

Te reconozco en los rastros del futuro que susurran olvidos 

y me regresan a tu tierna voz donde conjuro tus presencias.

 

Rolando del Pozo

viernes, marzo 13, 2009

Mis ganas

Mis ganas están hechas con los vértigos de un beso,

con el amor consagrado a los arrojos de tus pechos,

con la dulzura que se derrama de tus lentas caderas

y escribe con ciego fuego mi nombre en tus piernas.

 

En tus miradas descubro una tierna y sorda soledad

abierta en la versión más perene de mi agitada vida.

 

En tus caricias se extiende un ayer repleto de versos

que te sazonan en los gemidos y te apuran en besos.

 

Con tu silencio acuno las melodías que se disuelven

en tus lágrimas y te reclaman bordada de recuerdos,

llena de la dicha que se acuna en tus labios abiertos.

 

Mis ganas están hechas de ti y crecen en tus fiebres,

en la esperanza que te reclama laxa, llena de gestos,

llena de mojadas poses en tus orgasmos sin tiempo.

 

Rolando del Pozo

viernes, febrero 20, 2009

No será necesario

No será necesario demorar tu voz en nuestras pausas,

ni el dolor será la respuesta a tus contenidos silencios.

 

Nada despertará tus tristezas en reclinadas lumbreras.

 

Ha partido el amor en la víspera de tu lluvia de versos.

Han partido tus gestos a los espacios tibios de la dicha.

 

Y te reconocen mis manos en tus poses llenas del ayer.

Te escruta mi pausa en tus poses ceñidas por las ganas.

 

Han partido tus señales en noches llenas de recuerdos.

Noches que acunan agitados mensajes en el abandono.

 

No será preciso abrir tus labios en la soledad de mi voz.

No será preciso crear fábulas en las visiones del pasado.

 

Ha partido tu cuerpo a reflejarse en otro negado espejo,

a detener la melancolía que se multiplica en mis ruegos.

 

Rolando del Pozo

lunes, febrero 16, 2009

En mi agitada

En mi agitada alma crece la sombra que asimila tus poses.

Crece la noche en besos alados que me ciñen y me sanan.

 

Vuelves en las voces del ayer, en los susurros del silencio.

Silencio que se edifica con los vocablos lentos de tu boca.

 

Volviste a volcar una eterna alucinación que me estimula

a llenar de pasados mi memoria de renovados recuerdos.

 

Regresaste a vivir la diversidad de tus senos en el espejo

y el antojo de la luz que muta en tiernos y lentos relatos.

 

En un estrecho umbral se fragua la entereza de tu vientre

y se escriben los luminosos gemidos en augurada agonía.

Agonía que situaste en tus voces y en tus aunados ruegos.

 

Talvez intenté moldear el olvido con las recetas del ayer,

con las cifras de tus ganas que se innovan en tus pechos,

con una soledad que te imagina llena de palpitante vida.

 

Rolando del Pozo

jueves, febrero 12, 2009

Tu mirada

Tu mirada borrosa se escribe en imágenes del ayer,

se llena de confusas visiones, augurando lo furtivo.

Se vuelve atemporal en los recelos por mi ausencia

y luce mi porvenir llenando de quimeras tu vientre.

 

En algún rincón tus sombras acechan mi existencia

y las voces del mundo son los ropajes de tu cuerpo.

 

En algún rincón se cumplen mi voz en tus demoras

y tus angustias son las repetidas señales de la luna.

 

A veces, tus finales me llevan a mi nueva identidad,

al molde de la vida que no te juzga, ni te amonesta.

 

A veces, tus comienzos me conducen a tus apetitos

y a los sueños que se acortan en delicados infinitos.

 

Tu mirada se duplica en las carencias de mi cuerpo,

en mis versos que conspiran por regresarte del ayer. 

 

Rolando del Pozo

martes, febrero 03, 2009

Necesito

Necesito tu mirada hecha a la imagen de mi locura.

Necesito tus creencias, tus temores, tus fantasmas.

 

Es angosto el sueño que me promete la bienvenida

a tus afonías aladas y al profuso ardor de tus ganas.

 

Es estrecho el tiempo que se vuelve un lento ruego

en los embates de mi pelvis y el destierro de tu voz.

 

Necesito tus tristezas, tus solemnes transparencias

y una luz que calme mi voz y el fulgor de tu cuerpo.

 

No hay espacio que convierta tus penas en delirios

y el amor en una llamada redimida entre tus senos.

 

No hay lugar para tus esquivas poses en mis voces,

ni para lo que te cubre en cada bienvenida del ayer.

 

Necesito tus ganas a la medida de mis ansiedades,

a la medida de tus insaciables ángeles y demonios.

 

Rolando del Pozo

miércoles, enero 28, 2009

Mis palabras

Mis palabras están hechas con tus sudores,

con el vértigo que acecha tus lentas piernas,

con la dulzura de tu voz cubriendo al miedo,

con tu tierna soledad disuelta en mi silencio.

 

Mi soledad está hecha de evadidas fantasías,

de memorias que semejan mi antigua locura,

de atardeceres que se beben mi pasada vida

y escriben congojas en tus repetidas palabras.

 

Lleno mis recuerdos con delirios, con fiebres

que se ajustan al olvido y se repiten en tu voz

y con gemidos que se quiebran en la distancia.

 

Lleno mi nombre con tus matizados nombres,

con mojados ritos y los gestos de tu dura voz,

con tus manos que marcan mi larga sentencia. 

 

Mis versos están llenos de pasos, de sombras,

de irreconocibles futuros, de horas disecadas

y de voces que se abren en el mismo infierno.

 

Rolando del Pozo

viernes, enero 23, 2009

Eres

Eres el llamado en el resplandor de los espejos,

la armonía de la hierba en un jardín de espacios,

el gradual arrojo del viento en mis besos calmos

y el dolor que se inclina bajo otro cielo y enaltece.

 

Reconozco las abismadas sombras en tu silencio,

la soledad vestida de ayeres en tus colores pálidos

y las edades donde se inician tus besos y tus llantos.

 

Eres la envolvente música que se abre en mis días,

el tierno rumor que elige lo que nace en el olvido,

lo callado y lo innegable en poemas desajustados.

 

¿En qué pasos se repiten tus suspendidas noches?

¿En qué imposible recuerdo agonizan tus visiones?

 

Y me respondes con la tristeza que saluda agitada,

con las memorias que son murmullos y despedidas.

 

Me respondes con los silencios de tu inconclusa voz,

con recurrentes alucinaciones y vacías sentencias.

 

Rolando del Pozo

lunes, enero 12, 2009

Arribas

Arribas vestida de atardeceres, reclinada en mi voz, 

asumiendo los rostros del amor en un lento seducir.

 

Arribas ajustando la realidad donde aguarda el ayer,

asumiendo resignados cielos que nacen en el llanto.

 

Te aguarda una piel despierta en las lentas plegarias,

en ojos labrados por la lluvia, resignados a quedarse.

 

Te aguarda un pálido gesto insistiendo en tus labios,

en los frescos aromas que se vuelcan en tus flancos.

 

¿Cuál es la melodía que prolonga tus inermes pasos?

¿Cuál es la distancia que se renueva en tus tristezas?

 

Arribas vestida de flores y ortigas, llena de presagios,

de soledades, de inclementes formas que te habitan.

 

Y te aguardan mi voz, mi paz, las ansiosas preguntas,

las inquietas sombras, que te retratan en mi memoria.

 

Rolando del Pozo