viernes, septiembre 04, 2026

La oscuridad

Hay una noche detrás de esta noche,

una noche profunda como el mar

donde el abandono se vuelve de voces

y se escuchan los rumores de la tierra.


Allí comienza un cielo reverso,

el que no vemos porque nuestros ojos

fueron hechos para una falsa claridad.


La oscuridad no está vacía.


Guarda un sol enterrado,

un estrella negra que arde hacia adentro

y cuya luz no cae sobre las cosas:

las despierta en un universo paralelo.


Bajo esa luz reversa y desconocida

los muertos vuelven a tener sombra,

las piedras recuerdan nuestros pasos,

y el mar conserva en sus entrañas

los nombres que alguna vez pronunciamos.


Yo soy otro en noches desdobladas.


Hay alguien que camina conmigo

por las habitaciones apagadas,

alguien que lleva mi rostro sin saberlo

y conoce un destino con puertas idénticas.


Tal vez toda existencia

sea apenas un largo regreso

hacia aquello que fuimos y que seremos.


Por eso amo la noche.


Porque cuando la ciudad se apaga

y el cielo pierde sus ventanas,

puedo escuchar el corazón secreto

de las cosas:


la respiración de los árboles,

la humedad que sube desde la tierra,

el temblor de una estrella lejana

que parece morir

para que nosotros podamos verla.


Rolando del Pozo