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lunes, mayo 30, 2011
Fragancia a fragancia
sábado, abril 30, 2011
Estas son las palabras
Son las señales que se entienden y desentienden en el infierno.
jueves, abril 14, 2011
De dolores y pausas
a tu mano de entregas y treguas,
a los desvelos de un viaje sereno,
a las pálidas fuerzas de tu voz en agonía.
Vuelvo al sueño precipitado en tus párpados.
Vuelvo a los vacíos de un llanto de formas agudas
y crezco en lo invadido por tus rumores,
por lo que se viste de cadenas y flores.
Estoy solo en las formas obstinadas del mañana.
Estoy solo en esta lluvia de desvaríos, de señas,
de despedidas que reemplazan las distancias.
Vuelvo de todas partes a los designios de tu rosa,
a los solitarios sudores que se deslizan en tu espalda.
Vuelvo a sazonar tu vientre que se inclina en mis ansias.
Rolando del Pozo
lunes, febrero 21, 2011
No será necesario
No será necesario que tus poses se vuelvan gritos.
Has despertado en reclinados y solitarios espejos
y te espera una oscuridad sazonada con tus senos.
No será necesario beberme los sabores de la noche con tus besos.
No será necesario que tus pechos escriban tu desnudez.
Estás llena de gemidos y tus piernas son nudos invencibles.
Estás llena de noches y tus ardores son la señales de tu piel.
Es necesario abrirte las ganas que reclaman mi verbo
y apretarte los misterios que viven en tu cintura.
Es necesario que vuelvas en tu vientre a mis pasos.
Estás llena de ansiosos despertares y sudores latentes.
Estás llena de fantasmas que reclaman tu sexo
y eres de contorsiones y delirios cuando te llenan mis versos.
Rolando del Pozo
lunes, febrero 07, 2011
Tu voz
Reconoce los gastados dolores, los desmedidos gemidos.
Tu voz es el duplicado ardor que sostiene la noche
y es la queja que se levanta a la altura de tus pezones.
Estas desnuda y te cubren miradas suaves y besos entreabiertos.
Te cubren los minutos donde vive el despertar de tu vientre.
Te viven las contracciones que palpitan en tus piernas.
Te cubren los colores del amor y un respiro de flores.
Tu voz no es sólo un espacio lleno de sudores.
No es sólo un cuerpo de aromas y escondidas infancias.
No es sólo un perfume sin forma y un aire de otoño.
Tu voz ama las pausas escondidas en las esperas
y es una luz llena de Junios en una hoguera de melodías.
Tu voz es la memoria que se reconoce en mi propia voz.
Rolando del Pozo.
martes, enero 18, 2011
Mujer
¿De qué están hechos tus gemidos?
Mujer llena de ecos tristes y lentos besos.
¿De qué están hechos tus pechos largamente dulces?
Eres de húmedos ritos, de horas blancas, de rosas.
Eres de noches y hueles a lunas en mis manos.
¿De qué está hecho tu corazón de soledades?
¿Qué te llena de vuelos inclinados la memoria?
Me dictan las ganas tu incompleta dicha, tus esperas.
Me dictan tus pechos, un rostro de ritos y de sombras.
Eres la mirada que emerge y calma mis abismos.
Eres el grito que sacude estrellas y noches ausentes.
Y en el amor, eres el gastado gemido de saciedad
y en mis palabras, lo que se repite y te vuelve mujer.
Rolando del Pozo
domingo, enero 09, 2011
Apaga
viernes, diciembre 31, 2010
Guardas
Guardas los días en los inesperados desahogos.
Guardas las ausencias en el ardor de tus piernas.
Guardas lo que se rompe, las inútiles despedidas.
Guardas soledades, asombrados gestos, fantasías.
Con tus voces acechas mariposas y sonidos rotos.
Acechas lágrimas en las lentas voces de tu pecho.
Con tu cuerpo defines distancias y diseñas gestos.
Defines las sombras fugaces de sonoras plegarias.
Con tu lento beso abrigas los designios de la vida.
Abrigas un amor de alisadas memorias y sombras.
En tu cuerpo temeroso sueñas, respiras, atardeces
y a veces simplemente agotas los colores del alma.
Guardas la luna, la ternura de alumbradas señales.
Guardas el azar y tu doliente sexo partido en besos.
Rolando del Pozo
lunes, diciembre 06, 2010
Veo
Veo una extensa ilusión derramándose lenta en tu boca
y medito en el llanto golpeando la simetría de tus besos.
Veo tus dolores mordiendo una pausa llena de nombres,
rompiendo las abandonadas rutinas llenas de tus fluidos.
Veo tus lentas palabras espesándose en tiernos gemidos.
Veo tus siluetas florecer en la tardanza de lo inesperado.
Y recuerdo los movimientos agudos e intensos del alma,
lamiendo las sábanas, levitando el cariño en tus reflejos.
Recuerdo tus contorsiones volviéndose puñales y gritos:
los reclamos de tu alma ajustada en los frescos sudores.
Veo una flor llena de poses aunando un sucinto mañana
y la sangre del ayer con la fuerza de tu insolente mirada.
Veo tus sueños de mujer nueva transcribirse en sollozos
y cubrirse con las ganas que rasgan tu deseado cuerpo.
Rolando del Pozo
martes, noviembre 30, 2010
Cierra tu voz
Cierra tu tierna voz y llena de noches mis deseos.
Desnuda la ansiedad de estos versos en tus senos.
Eres la despierta sonrisa donde aletea el silencio
y en tus ojos se ausenta la noche, delgada y ciega.
Se parecen tus poses a la brevedad de tus señales
donde se empapan mis ganas con errantes voces.
Cierra mi piel con tus descalzas flores de invierno
y descubre la pasión oculta en tus piernas sueltas.
Han venido las visiones ebrias al seno de tu rosa.
Han venido a reencontrarse con mi boca húmeda.
Atrapa mis frescas lágrimas en tu mirada intensa;
exigen los lánguidos anuncios de tu triste vientre.
Atrapa la soledad que dejaste en abatidos ruegos,
donde pretendes mi amor disparejo y misterioso.
Rolando del Pozo
miércoles, octubre 20, 2010
Llegaste
Llegaste en el candor de unas manos lastimadas,
en la ligereza de tus poses manchadas de poesía.
Llegaste en el rocío de un espacio que despertó
en tu cintura, en tus piernas, en tristes mudeces.
No estás sola, ni estás lejos en esta lenta poesía.
Te llegan mis pasos y los besos que se renuevan.
No estás sola en este viaje de ritos y de fulgores
y levantar las voces del mundo, no te ahuyentan.
Sabes de los rostros que se repiten en el pasado
y te ausentan en un espacio que augura al llanto.
Sabes del amor que se renueva en mis desvaríos
y te busca en la luna que mis angustias acechan.
Llegaste en los signos que se avivan en mi locura
a recuperar los adioses que resignaste a la deriva.
Rolando del Pozo
domingo, septiembre 05, 2010
A pesar
A pesar de las avisadas y celosas distancias, te recuerdo.
A pesar de las numerosas angustias, mis noches son días.
Y están tus besos profundos, ciñendo mis manos y boca.
Están tus gestos, las truncadas voces y tu alma distraída.
Y me duelen las señales de tu cuerpo en prófugas voces.
Me duelen tus lastimadas poses en el azar de mis versos.
Me duelen tus señales distantes que tejen mis condenas.
Me duele la visión silente que reduce mis frases a muecas.
He luchado con las visiones que reivindican tus clamores,
tus rituales ansiosos, tus gestos extrañamente familiares.
He luchado con crecidos vacíos en perturbadas plegarias,
en las miradas esquivas marcadas en el espejo de la sala.
Y están los pulidos alientos y los radiantes rastros del alba
y la más fiel de tus sombras negando turbada, tu ausencia.
Rolando del Pozo
lunes, agosto 09, 2010
Tus besos
Tus besos ensayan las señales de la vida en mis deseos,
en la avidez de estremecer la realidad donde te repites.
Tus ajustadas piernas se abren en prohibidas angustias;
se llenan de sueños en un océano de ambiguas señales.
Todo aquello que te define, te renueva en lentas voces,
en sucesivos rostros que agitan la perfidia de tus poses.
Te define la rápida caricia que se desliza entre tus senos.
Te define la desnudez que te descifra en amplios versos.
No sabes de los paisajes en encendidas y tardas noches.
No sabes de los mimos que definen tus frescos pliegues.
No sabes de la voz que agrupa tus inquietas desazones,
tus alienadas insistencias y tus incompletos horizontes.
Y te define el fulgor de la luna, las impetuosas auroras,
lo invisible y lo prohibido que se multiplica en tus poses.
Rolando del Pozo
sábado, julio 17, 2010
No hay puertas
No hay puertas que se abran al fondo de tus ardores.
No hay salidas que te integren a un mar de memorias.
Vuelves en la lluvia a agrandar tu depósito de gemidos.
Vuelves en la luna, ofuscada en el claror de mis sudores.
No hay puertas que se abran en las voces de tu vientre.
No hay salidas que diluyan llantos en viajes sin tiempo.
Y no estabas lista en tu cuerpo que augura malestares.
No estabas lista para un mundo de angustiados besos.
Vuelves en la ansiedad de mutar tus dolores en certezas.
Vuelves en el vértigo de repetirte intacta en loca pasión.
Vuelves dispuesta a llenar de noches tus irritados ahogos.
Vuelves con laxos dolores en la brevedad de un espasmo.
Y reclamas la versión más nueva de mi angustiada locura
donde te resistes a los ardores que te rompen en versos.
Rolando del Pozo
jueves, junio 24, 2010
Tal vez
Tal vez tus abatidos gemidos se repitan en mis sombras.
Tal vez tu voz se multiplique en mis rebosados sudores.
Tal vez tu sombra vuelva a encarnarse en mis pliegues
y no sean necesarios los perdones y los tardos reflejos.
Has levantado la noche, irreversiblemente, con tus besos
y nos mira el tiempo con el color de la dicha y la fatalidad.
Y estás ahí, al pie de tus horizontes, sofocada y adolorida.
Están tus violentas contorsiones, tu agitada imperfección.
Estás ahí, al pie de tu abandonada soledad, la no fingida.
Están tus imágenes demoradas pendientes de la ternura.
¿Quién podrá aplacar tu desnudez con profusa frescura?
¿Quién podrá llenar de milagros tus palpitantes pechos?
Has levantado al mundo con tus severas y lentas manos
y nos repite el amor, incansable, en un milagro al revés.
Rolando del Pozo
viernes, mayo 14, 2010
En algún lugar de tu vientre
lunes, mayo 03, 2010
De verso en verso
De verso en verso, más allá del vértigo y de escasas memorias,
te levantas sola, habitando las voces de un cuerpo sin nombre.
Dejas tus recuerdos en los nombres de agotada y dispersa luna,
en los cristales de la noche que se repiten en agoradas visiones.
Dejas tus sueños duplicarse en los lugares morados por el alma
y despiertas en otro presuntuoso sueño, en la víspera del amor.
Saludas la claridad con la soledad y la enredas con mis sombras.
Saludas el bien con el mal y te vuelves el verso denso de mi voz.
El interior como el exterior y el dolor se vuelve un mal augurio.
Lo de arriba como lo de abajo y el amor se acrecienta en todos.
Despiertas en otro comienzo, desasida de un olvidado pasado.
Despiertas en un mundo que te requiere fértil y perseverante.
Despiertas lastimada por el beso que une tus retazos de mujer,
de amante enamorada, de luchadora insaciable en tierno amor.
Rolando del Pozo