viernes, julio 10, 2026

Te escribo

Te escribo desde la habitación donde las lámparas

han olvidado los nombres de la ausencia.


No sé a qué reino pertenece ahora tu silencio.

Quizá eres la respiración de un verso,

la sombra que sostiene a los árboles

cuando la noche se desprende del cielo.


He doblado esta carta

con la paciencia de quien envuelve una reliquia.

La entregué al viento,

al misterio que recuerda todos los rostros,

al animal invisible lleno de luces

que atraviesa mis sueños sin dejar huellas.


Te pregunté lleno de temores

si la muerte era una puerta

o apenas otra dimensión 

donde el tiempo se contempla a sí mismo.


Entonces llegó tu respuesta.


La encontré escrita

en el revés de mi propia respiración,

en la ceniza intacta de mis horas,

en el temblor con que una llave

reconoce una casa que ya no existe.


Desde entonces te escribo con la tinta

que aprende a deshojarse

como una flor aprende otro idioma.


Porque mis cartas conocen,

antes que mi mano,

la dirección secreta de mis ausentes.


Y comprendo

que toda respuesta, espera desde siempre,

en mis secretos plenos de amaneceres,

en el otro lado de mis versos llenos de tu sombra.


Rolando del Pozo

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