miércoles, agosto 06, 2008

No sé del tiempo

No sé del tiempo que se conjuga tierno en la distancia,

ni del nombre que se confunde con un verbo sin voces.

 

No hay espacios en los recuerdos evocando memorias.

No hay soledades que escriban en los azares de mi voz.

 

Todo ha perdido su lustre en los vuelos lentos del amor.

Todo brilla diferente en tu insomne y azulado despertar.

 

Debo seguir aunándote en esta voz de simetrías rígidas.

Debo seguir invocándote en este viaje lleno de escapes.

 

Tus sobresaltos se escurren dóciles en esta tarda huida.

Tus alucinaciones afinan las salidas a tus rígidas señales.

 

No sé de las promesas que esperan en sutiles andanzas.

No sé de luces en el desvío de tu escasa piel angustiada.

 

Tal vez me convenga repetir este viaje desde el principio

y consumar mi destino en alguna de tus dolientes poses.

 

Rolando del Pozo

miércoles, junio 18, 2008

No pronunciaré

No pronunciaré tus verbos en tu lecho de azules horas,
de temblores, de aliento distante, de alma sin memoria.

No pronunciaré tus voces en mis arrebatadas paranoias,
en la imagen alargada del tiempo, en mis días de manos.

Todo ha de ausentarse marcando tus piernas, tus senos.
Todo ha de volverse de luz en la orilla ávida de tu vientre.

Talvez sólo los ecos del amor persistan en mis desahogos.
Talvez tus recuerdos me devuelvan a tus labios, a tu boca.

No pronunciaré los silencios que acunaste en tus locuras,
en tus sollozos, en las misteriosas llamadas de tus piernas.

Todo ha de ajustarse con tu quimérico despertar de rosas.
Todo ha de repetirse en las sucesivas caras de tu nombre.

Talvez ya me marché en tus gemidos, en tus tenues afanes,
o simplemente estoy de regreso, en tus perpetuos sudores.

Talvez sólo soy el sueño que se pierde al ritmo de tus bocas,
o simplemente soy una voz rendida que siempre te reclama.


Rolando del Pozo

jueves, junio 12, 2008

Me aguardas

Me aguardas en las luces que bailan en la ventana,

en el vacío que murmura tibiamente tus nombres,

en las frases que lavan las rosas de un fresco jardín.

 

Me aguardas en la memoria de un lento y tibio beso,

al comienzo de un insomne orgasmo, ruidoso y calmo.

 

Orgasmo que envuelve el vuelo de tus rosados senos

y murmura sudores y pasos que no intentas aplacar.

 

Me aguardas invitando al dolor que duplicas en voces;

arrodillada, sometida al angustiado drama de aceptar

los límites de tu alma sedienta en una noche de ansias.

 

Me aguardas en el recuento final de tus afligidos gritos,

en tu derecho a bordar una historia que te reclama laxa,

dispersa, adolorida, tímidamente esclava de tu destino.


Rolando del Pozo

martes, mayo 27, 2008

Llevo

Llevo espacios adheridos a tu sumisa imagen, a tus voces,
en el secreto de tus invisibles días, en la razón de tus ecos.
Espacios que son insuficientes abismos y confusos idiomas.

Llevo los desganos de la noche en tus disueltas primaveras.
Llevo la soledad de un cielo sin dudas en la reversa realidad
como señales de la ansiada condena en el revés de tus ojos.

Llevo el reflejo que me excede en el espejo, en tus intentos,
en el obstinado modelo de la vida, como abiertas ventanas,
en la inalterable calidez de tu vientre como vuelos al pasado.

Llevo ardores que labran tu piel con amor, con rara idolatría
por tus pliegues, por lo que te abandona quedo en el gemido
y vuelve en fiebres a soñarte en la eternidad de un orgasmo.

Llevo la felicidad en espacios que nos duplican sin pretextos,
en un calmado fulgor que se ha mudado a tu mutable credo.

Rolando del Pozo

lunes, mayo 05, 2008

No te importa

No te importa gastar la soledad hasta sus últimas letras.

No te importa el porvenir hecho de lluviosas harmonías

que se duplican en las sombras de aplazados fantasmas.

 

No te importa el amor hecho de breves y lentas afonías,

de hambre y fatiga, de ardor e intensos espacios ciegos.

 

El tiempo ha sabido quebrarte las promesas y el aliento.

Ha sabido sazonar tus entrañas en extrañas apariciones.

 

Su sabor a confusión ha descubierto los sutiles candores

que conseguiste esconder en tus pausadas desolaciones.

 

Su variable ímpetu ha disputado tus amores, tus recelos,

ha recogido los reflejos tramposos de un breve universo.

 

Tiempo de absurdas edades, de pasivas y diestras voces,

ha sabido reclamar tus afectos en mis sórdidas fronteras.

 

Ha sabido reclamar tus noches en mi lenta y fatal esencia.

Ha decidido insistir en mis letras y escribirte de ausencias.

 

Rolando del Pozo

martes, abril 22, 2008

Mi presente

¿Dónde están los sueños que repudian al tiempo?

¿Dónde están los espacios gastados por tus senos?

 

Mi presente es un espejo sin dolores, sin distancias,

con abismos que se repiten en historias cambiantes

donde debo imaginar que existen lejanas realidades.

 

¿Dónde están los ardores y las señales del abandono?

¿Dónde están tus vagas letras y las medidas de la luz?

 

Mi pasado es la quimera que se multiplica en el amor,

en la truncada sucesión de voces de un agotado reloj,

en la desdicha del ardor en un retocado y breve cielo.

 

¿Dónde están las embestidas angostas de tus sombras?

¿Dónde están los fieros reclamos de tus lentos flancos?

 

Mi futuro me recibe con memorias que suelen cambiar,

con la débil nostalgia que se repite en tus lentas piernas

para recordarme que eres la manía en mi eterno delirar.

 

Rolando del Pozo

miércoles, abril 16, 2008

Mis alucinaciones

Mis alucinaciones son un océano de sangre y agua,

de simetrías abandonadas, de consumidos sollozos.

 

Mis alucinaciones son el ansia por tus llanos senos,

por beberte en decires tardos y sacudidos gemidos.

 

Tu voz se levanta haciéndose puñales en mis versos,

se levanta en tus medidas de mujer llenas de voces.

 

El aroma de tu alma extensa explora mis ausencias,

explora las voces de mi amor desnudo en tus ganas.

 

Mis alucinaciones son la espera en tus finas huellas,

son los viajes a tu sereno vientre lleno de llamadas.

 

Mis alucinaciones son sueños fundando respuestas,

erigiendo tus costados en las bordes de la devoción.

 

Hoy mis alucinaciones son las llamadas a tus besos,

a la habitación donde nuestra locura, tiene sentido.

 

Rolando del Pozo

viernes, abril 11, 2008

Jugabas

Jugabas a desaparecer en los dormidos velos de tu lecho

llena de visiones, llena de laxas máscaras, llena de amor.

 

Jugabas a poblar vacíos con tenues alucinaciones de papel,

con silencios errantes y en la complejidad de toda una vida.

 

Tus gemidos se vestían con lentos suspiros y limpias fugas,

como disfrazándose de adioses, en irreversibles ausencias.

 

Tus dolores se estrechaban en el espesor de mi ignorancia,

en el reconocible espejo donde nunca habitaron tus ganas.

 

¿Sabías que el amor que te rodea es un sueño a tres voces?

¿Sabías que mi voz yace misteriosa en tu orgía de sombras?

 

Jugabas a tapizar el día con el zarpazo agitado de la noche,

con mariposas invisibles, con la estridencia de tus piernas.

 

Jugabas a ser atrapada por el viento, por mis lentas frases,

sin imaginar que eran mis recuerdos, los que te atrapaban.

 

Rolando del Pozo

miércoles, abril 09, 2008

Desde el ayer

Desde el ayer tejo sombras con una sutil soledad.

Soledad donde crecen sueños y voces sin noches.

 

Están los ritos que tatuaron tus rostros extraños

en mis preguntas dispersas, tenues y marchitas.

 

Desde el amor la imagen distante de tus caricias  

me apura en los espacios que nunca habitamos.

 

Espacios sin gestos donde aún se labra la espera

y tus reparos tienen la forma de una negada voz.

 

Desde el mañana la muerte me agita su grandeza,

me llama con su voz incierta, con su ligera mirada

de variables sueños, de signos llorados en pausas.

 

Desde tu aurora la vida me llena de opacos muros,

de quejas trocadas en abismos que nada confinan

y de vientres mutados, pulidos, dolientes y ajenos.

 

Rolando del Pozo