domingo, julio 19, 2009

Mi realidad

Es mi realidad el reflejo de lo invisible, lo que huye.

Es el hambre un dios reclamándome lo que no se extingue.

Es la soledad un soplo a la deriva que persiste en mi sangre

y se acaba donde comienza lo irreal, lo imposible.

 

A cada cual la sed que encierra el desconcierto.

A cada cual la saciedad que encierra cuerpos reclamándose.

A cada cual los milagros en la comunión con una reversa eternidad.

 

En el amor, los latidos que preparan la despedida.

En la pasión, la suma de sueños ataviados con la ausencia.

En mi realidad, lo que se arropa de inocencia.

 

Mi realidad es la lenta espera, lo que fue y lo que persiste,

es una frontera errante, lo inalcanzable, lo infinito.

 

Mi realidad es la muerte repitiéndose en mi alargada vida:

la invitación de un dios tierno y solitario, a volver a nacer.

 

Rolando del Pozo

sábado, junio 27, 2009

Están tus voces

Están tus voces a manera de nombres abatiendo pasados

y tus miradas yaciendo en las efímeras y silentes sombras.

 

Están tus recuerdos asumiendo los siseos de mi juventud

y tu huérfana soledad recurriendo en los vacíos del llanto.

 

Tal vez nuestros rastros se dibujen en desbordados besos.

Tal vez tu adiós se diluya en la angosta puerta del pasado.

 

Están las flores sumadas a tus abrazos, a tus voces aladas,

aunando los paisajes, las vagas miradas, el mágico destino.

 

Están los silencios tercos y los rasgos de una lejana noche

asimilando las cenicientas visiones y los ansiosos escapes.

 

Tal vez mis palabras dibujen tu cuerpo en vanas nostalgias

y delimiten tus versos en los cristales de avisados regresos.

 

Y están los vacíos, los creídos sueños, las blancas mentiras.

Están tus apetitos retornando a mis ilusiones y desaciertos,

a la imagen de cristalizarte en mi boca hasta verte aparecer.

 

Rolando del Pozo

jueves, junio 18, 2009

Acostumbras

Acostumbras mis manos a tus fatigados pliegues

y unes mi confusión a las disculpas de tu vientre.

 

Exaltas mis deseos errantes en tus vivas caderas

y me llevas entre tus besos a tus heridas abiertas.

 

En el lecho eres de regocijos, de pulidos secretos.

Eres la pasión mordida en mis olvidados suspiros.

 

En el lecho eres el olor del sueño que me confina

y me regresa en agotadas penitencias e impulsos.

 

Ignoras mis dilemas, mis anhelos, mis reflexiones.

Ignoras las profanas visiones, los rígidos enigmas.

Ignoras los infinitos en los susurros, en mis rezos.

 

Acostumbras mi realidad a tus rítmicos espasmos,

a tus nítidas saciedades, a tus lentas y laxas poses

y me llevas agitado en la eternidad de un gemido.

 

Rolando del Pozo

jueves, mayo 14, 2009

Te reconozco

Te reconozco en las vacilaciones impalpables del espejo,

llena de costumbres, de señales, de escondidas trampas.

 

Te reconozco en mis ojos cegados, en lo etéreo de tu boca.

Te reconozco en el plumaje del olvido, ajustada a las horas.

 

Acaeces en las señales de un mundo de pájaros perdidos,

en los abismos que alzan vuelo y se disipan en mis atisbos.

 

Tienes la forma de la distancia en mis abiertas realidades.

Tienes los imposibles versos, los infinitos fértiles silencios,

los reclamos de la luz, sus formas y sus insolubles reflejos.

 

Me vigilas desde los bordados vacíos, desde el insomnio.

Me vigilas desde una lágrima que emite pesar y me ciñe.

 

Yo no pido la ausencia a la altura de tus ojos, de tus voces,

no pido tu indecisión en el reverso de una cándida realidad.

 

Llévame en tus rastros, que aprenda de tu rígida nostalgia,

que pueda leer en tus duras lágrimas y sepa de tus ruegos.

 

Llévame en tu noche de recelosas estrellas, donde exploro,

tu corazón de interminables formas y grandiosos regresos.

 

Rolando del Pozo

sábado, abril 25, 2009

La mujer

La mujer de rostro firme vuelve a mi ventana,

reclinando su pecho en el agonizar de la lluvia.

 

Reclama la vida en la piel labrada por el llanto,

en la dulce plegaria que limita con sus delirios.

 

Vuelve desde un mundo de manos truncadas

asumiendo sus tiempos en las alas de un ángel.

 

Se repite en mis sueños llenos de vacías voces

y descuelga silencios en desencajados adioses.

 

Su boca encierra el destino de vanas formulas

que dejaron el amor y se copian en mi espacio.

 

Su cuerpo es la luz en el reverso de urgida paz

y los versos impronunciables en los rígidos días.

 

Vuelve en los rumores de la tarde, insondable,

vibrando en los inicios y finales de un orgasmo.

 

Rolando del Pozo

miércoles, abril 22, 2009

Eres

Eres el reflejo de la sumisa imagen elevada en los ardores.

Reflejo que revela los cortes del alma, las caras del pasado.

 

Eres la tierna noche donde palpita lo invisible de mis voces

y la sustancia hecha de las confusas travesías a tus piernas.

 

Eres el compendio de mis ganas en tus intraducibles poses.

Poses que acomodan quimeras y se estropean en gemidos.

 

Tus noches son el norte de un fuego de escasas distancias.

Tus signos son talladas memorias en mis disueltas señales.

 

Tu desespero es la paz en el inverso de una voz que excita

y desprende silencios en el ardor que presagia al orgasmo.

 

Eres, a fin de cuentas, el breve apetito que respira olvidos

y me excede en el modelo disperso de una incesante vida. 

 

Eres el obstinado y lento despertar en un mundo sin fines,

sin válidos motivos para renunciar a este eterno presente.

 

Rolando del Pozo

sábado, abril 18, 2009

Me pregunto

Me pregunto, qué hacer para esquivar tus lamentos

y envolver mi desolación en cualquier transparencia.

 

Qué hacer con tus apariciones, con los leves reflejos

de tus calladas angustias, insistiendo en confusiones.

 

Silencio y distancia se abren en un pasado recurrente.

Se abren penas y lágrimas en los ruegos que lastiman.

 

¿Cómo saber de tu insaciable y desmedido universo?

¿Cómo acertar con tus días en tu imborrable silencio?

 

Tal vez extiendas tu mano en cualquier suave recuerdo

y tu nueva huella llene los vacíos del hogar que dejaste.

 

Tal vez aún me quede fuerzas para desgajar al tiempo,

observar a la muerte, callarla, y darle otro significado.

 

Y descubrir que aún me quedan versos para hablarnos,

para sentir tus besos en suaves ecos, desde la infinitud.

 

Rolando del Pozo

martes, marzo 31, 2009

Se borra

Se borra el adiós en los abismos de tu breve mirada.

No necesitas la claridad de tu voz en inútiles manos.

 

Sacudes los fulgores del alma en este repetido viaje

y vuelves a nacer en un ciclón de desmedidas horas.

 

Debes seguir ajustándote a las migraciones del alma,

a los jirones de un amor que agrega los dolidos años.

 

Hay angustia en tu mirada, insistiendo en tus delirios.

Hay malestar en los suspiros de insuficientes sueños.

 

Vuelves a los colores jadeantes en tu inverso paraíso;

les debes el dolor de una piel acumulando desdichas.

 

Y se borran los intentos que corroen suave tus pasos.

Se borran los afanes que agitan insolentes tus besos.

 

Vuelve el silencio y te mudas a otra temporal historia.

Vuelves a nacer confundida y esta vez, ya no importa.

 

Rolando del Pozo

sábado, marzo 21, 2009

Te reconozco

Te reconozco en las costumbres, en la migración del amor,

en los titubeos de la noche ocurriendo debajo de tus pies.

 

Olvidaste atarme donde acaba el mundo y empieza el ayer,

en los mimos que se repiten en la ausencia y en mis versos.

 

Olvidaste invitar a las visiones que se repiten en mis voces

y se escriben en imposibles delirios y alargados recorridos.

 

Ahora es tarde para corregir las trampas llenas de sombras

y es tarde para las tristezas recogidas en tu secreta mirada.

 

Tu regreso me ha llenado con los gritos de absurdas poses,

con abismos que se abren en noches y ocultan lo inmenso.

 

Tú existes en mis temblores, en los extremos de la cordura,

en mis vigilias, en los vacíos que siempre ocultan mis voces.

 

Te reconozco en los rastros del futuro que susurran olvidos 

y me regresan a tu tierna voz donde conjuro tus presencias.

 

Rolando del Pozo

viernes, marzo 13, 2009

Mis ganas

Mis ganas están hechas con los vértigos de un beso,

con el amor consagrado a los arrojos de tus pechos,

con la dulzura que se derrama de tus lentas caderas

y escribe con ciego fuego mi nombre en tus piernas.

 

En tus miradas descubro una tierna y sorda soledad

abierta en la versión más perene de mi agitada vida.

 

En tus caricias se extiende un ayer repleto de versos

que te sazonan en los gemidos y te apuran en besos.

 

Con tu silencio acuno las melodías que se disuelven

en tus lágrimas y te reclaman bordada de recuerdos,

llena de la dicha que se acuna en tus labios abiertos.

 

Mis ganas están hechas de ti y crecen en tus fiebres,

en la esperanza que te reclama laxa, llena de gestos,

llena de mojadas poses en tus orgasmos sin tiempo.

 

Rolando del Pozo

viernes, febrero 20, 2009

No será necesario

No será necesario demorar tu voz en nuestras pausas,

ni el dolor será la respuesta a tus contenidos silencios.

 

Nada despertará tus tristezas en reclinadas lumbreras.

 

Ha partido el amor en la víspera de tu lluvia de versos.

Han partido tus gestos a los espacios tibios de la dicha.

 

Y te reconocen mis manos en tus poses llenas del ayer.

Te escruta mi pausa en tus poses ceñidas por las ganas.

 

Han partido tus señales en noches llenas de recuerdos.

Noches que acunan agitados mensajes en el abandono.

 

No será preciso abrir tus labios en la soledad de mi voz.

No será preciso crear fábulas en las visiones del pasado.

 

Ha partido tu cuerpo a reflejarse en otro negado espejo,

a detener la melancolía que se multiplica en mis ruegos.

 

Rolando del Pozo

lunes, febrero 16, 2009

En mi agitada

En mi agitada alma crece la sombra que asimila tus poses.

Crece la noche en besos alados que me ciñen y me sanan.

 

Vuelves en las voces del ayer, en los susurros del silencio.

Silencio que se edifica con los vocablos lentos de tu boca.

 

Volviste a volcar una eterna alucinación que me estimula

a llenar de pasados mi memoria de renovados recuerdos.

 

Regresaste a vivir la diversidad de tus senos en el espejo

y el antojo de la luz que muta en tiernos y lentos relatos.

 

En un estrecho umbral se fragua la entereza de tu vientre

y se escriben los luminosos gemidos en augurada agonía.

Agonía que situaste en tus voces y en tus aunados ruegos.

 

Talvez intenté moldear el olvido con las recetas del ayer,

con las cifras de tus ganas que se innovan en tus pechos,

con una soledad que te imagina llena de palpitante vida.

 

Rolando del Pozo