martes, mayo 29, 2007

Es de luz

Es de luz la agonía que nace entre tus piernas,

ocupando tus medidas, delirando tus espacios.

 

Tus poses llenan de apetitos tus sutiles piernas;

ajustan mi voluntad y me escriben con sombras.

 

Tu imagen se ha hecho el abismo de mis ruegos,

la fuente de todas mis cegueras, de mis poesías.

 

Es la hora de tus fábulas lúcidas en mi ansiedad.

Es la hora de fuegos erráticos en cerradas voces.

 

Tus jadeos se aúnan en mi lecho de tibios signos,

de absurdas opiniones, de calurosas embestidas.

 

Permíteme gozar tus sudores en vanas ilusiones,

en tus fluidos gritos mudándose al añejo espejo.

 

Es la hora de tu piel sazonada en varios abrazos,

en mis culpas, en irrepetibles y doloridas poses.

 

Rolando del Pozo

domingo, mayo 20, 2007

Tengo

Tengo un presente que te descubre en mis delirios

y anuncia tu vientre en los espejismos de la noche.

 

Tengo tus llantos aunados en el ayer, en mis voces,

en las ganas de vedar tus espacios llenos de ansias.

 

Le debo a tu cuerpo las fluidas ilusiones, los tedios,

el malestar que se repite en tus anochecidos senos.

 

Te debo mi voz que fluctúa en tus tropismos azules,

en las ansias, en los desdenes del velo que te cubre.

 

Descubro dolores en los ardores de tu lento vientre,

en tus matizadas visiones, en las ansias de tus luces.

 

Tengo lunas que se repiten en tus adoloridos versos

y te revelan llena de esperas, dilatada como la vida.

 

Tengo los días que han partido en las añejas voces,

en tu amor de círculos, lleno de embebidas esperas.

 

Rolando del Pozo

martes, abril 24, 2007

Hoy quiero

Hoy quiero dibujarte en tiernos pensamientos,

en los pliegues de un azar insomne y mudable,

en las variaciones de un destino sin paciencias.

 

Quiero trazarte en caricias que son respuestas,

en agotados sentidos, en la fatalidad de mi voz.

 

Hoy quiero el flanco de una impávida floración.

Quiero la aprobación de tus jadeos desbocados.

Quiero las fantasías y las caídas de tu desnudez.

 

Hoy te escribo de sueños, de cautelas y desvíos.

Te escribo en la turbación, en los desconciertos

con un lenguaje plagado de oscuras realidades.

 

Te dibujo de perennidad en mi breve ignorancia,

con líneas que ocultan la cauta silueta de tu voz,

con agotados sueños y en la condena de tu amor.

 

Rolando del Pozo

miércoles, abril 11, 2007

Avanza

Avanza desde la memoria un día rayando alucinaciones;

lleva las ganas y las dos caras de una promesa marchita.

 

Avanza mi condena y pregona las frases que me habitan

y el cielo que se vuelve la plegaria de un paraíso partido.

 

Mis versos demandan lo que germina entre tus razones,

la primavera más larga de tus años, la agonía de tu boca. 

 

Dejé mi cuerpo a la entrada de la victoria de tus anhelos.

Dejé mis horas en las espesas llamaradas que te invocan.

 

No hay palabras en la conquista irremediable del tiempo.

No hay versos en las ciegas piedades que me multiplican.

 

Avanza el amor en los delirios que se colman del mañana. 

Avanza la noche en la imposible herida, mi fatal alimento.

 

Mis versos te delinean en la versión más tarda de mi vida,

en el victorioso recorrido que me redime y me abandona.

 

Rolando del Pozo

jueves, marzo 08, 2007

Necesito

Necesito un corazón disfrazado de memorias,

a la imagen de tus innumerables inquietudes.

 

Necesito la incesante sacudida de tus flancos,

tus indefensos escalofríos en el eco de mi voz.

 

El amor se ha vuelto un viaje de lentos versos,

de fantasías que se recuperan en tus desvelos.

 

El dolor se ha vuelto la inasible copla trabada

en tu regazo de bruma, en tus mustios afanes.

 

La pasión se ha llenado de ensueños y rituales,

de sollozos aguardando tus purpureas piernas.

 

Necesito el ardor de tu vientre en mis razones,

en las esperanzas que cobijan tus laxas fiebres.

 

Mis días te demandan en tus adoloridas poses,

llena de húmedas sombras y precisos silencios.

 

Rolando del Pozo

viernes, enero 26, 2007

No alejes

No alejes tus dolores, tienen la forma de un gemido

que no podría seguir brotando sin más amaneceres.

 

No alejes mi boca de tus afligidos y pausados senos,

de tu azulado vientre, de tu felicidad partida en dos.

 

No alejes la nostalgia, precisa respirar la alucinación

que la vuelve el reverso del infierno en mi confusión.

 

Me cercenan todas tus pausas, tu insensata reserva,

tus sonoros flancos en flamas, tus continuos olvidos.

 

Me dividen los sueños y tus labios de abiertas ganas.

Tu corazón ahogado en ruegos es mi prisión del ayer.

 

Has bordado mi pena en olvidos, en fatuos paraísos,

en la disuelta hambre que se dispersa en tus signos.

 

No alejes tu rostro, tu fino veneno, tus bocas ajenas

y la locura que me apremia a recrearte en mis letras.

 

Rolando del Pozo

miércoles, enero 10, 2007

Marcaste

Marcaste la perduración en la saciedad de un beso

y lo diverso de tus senos en mis angustiados labios.

 

Soñaste con los bríos del azar y las plumas del ayer,

con las trampas que le faltaron al delicado mañana.

 

Amaste los desaires arrancados de precarias voces,  

las esperas atrás de mi voz que se nutren del ardor.

 

Mi poesía hurga lo prohibido en tus senos de amor.

Mi poesía se atrasa en tus flancos llenos de dolores.

 

Yo te escribo con los reclamos variados en gemidos.

Te escribo con las angustias de tus flancos abiertos.

 

Amaste los encierros en nuestra menuda demencia.

Amaste el idioma de los espacios calados por mi voz.

 

Te escribo con los ayeres plenos de fatales sombras,

con revocable olvido diluido en tu lecho de esperas.

 

Rolando del Pozo

martes, diciembre 12, 2006

Te llaman

Te llaman desde tu nacimiento un destino sin pausas,

las puertas que demandan espacios y sellan sombras,

las imágenes solitarias que fragmentan viejos espejos

y una luna de semblantes invadidos por lo que vendrá.

 

Te llaman los recios impulsos, lo admiten tus pecados.

Te llaman los signos de un mundo habitado por locos.

 

Tu vida es de vocablos sueltos en el retorno del ruego,

de estériles fragancias, de escapes levemente gráciles.

Es de viajes ajustados donde se bosquejan los paisajes

y los muros de un sueño disperso, que nada encierran.

 

Te llaman los nombres de un corazón verde, alargado;

se atesoran olvidos en sus latidos, se deshilan pasados.

 

Te llaman la noche y el perdón en el brillo de la soledad 

y te reclaman la vida vestida de voces, círculos y dolores.

 

Rolando del Pozo

martes, diciembre 05, 2006

En tus habituales

En tus habituales clamores florecen lamentos,

las miradas del ayer y los espasmos de la luna.

 

En tu vientre se renueva un jardín de espacios

donde surgen las ganas agudas por tus mimos.

 

En tu olor a cuerpo mojado se recobra una voz

que anuncia el apremio del verso por tus senos.

 

Te siento parte de mi suerte, de mis demencias,

de ese trecho que la muerte acaricia y exonera.

 

En los límites del tiempo alucina tu vago respiro

y la frescura de una insulsa memoria sin dolores.

 

En el olor de tus senos soy la noche, la fatalidad,

el eco de la casualidad, de lo poco comprendido.

 

Soy el sueño que se despierta entre tus piernas,

extrañamente confundido, agotado y satisfecho.

 

Rolando del Pozo

lunes, noviembre 13, 2006

Se descolgó

Se descolgó el tiempo hecho de sueños, de vigilias,

de sudores, de recuerdos desplegados en fantasías.

 

Se desmontó la mujer, sus símbolos, sus dislocadas 

piernas de un ocaso eterno que se cierra en el ayer.

 

Se desquició el rumor en una poesía llena de voces,

de sombras que persisten en encerradas alboradas.

 

Todo lo tuyo me ha tornado en fugaces amaneceres, 

a sentirme la alucinación de una existencia efímera.

 

Todo lo tuyo me ha devuelto a tus íntimas palabras,  

al brebaje que se desborda de tus pausadas señales.

 

Se desencajaron los vocablos que te describen tarda

en el fondo de un espejo que se alimenta de muecas.

 

Se desencajo el adiós en retraídas, agitadas sombras, 

en una muerte que no es censura, ni espera, ni olvido.

 

Rolando del Pozo

jueves, octubre 26, 2006

Siempre

Siempre es distinta la voz que brota de tus poemas,

crece en un espacio que alberga delgadas sombras,

en un invulnerable ocaso lleno de afligidos albores.

 

En el tiempo la belleza se vuelve una servil amenaza

que aprende de lo disoluto ajena a la luz de la pasión.

 

En las ganas sólo sabemos de luces que dividen voces,

de la gloria que mira las almas y enumera los gemidos,

de la suerte de triviales angustias en mutantes rosales.

 

En el amor el laxo futuro se vuelve una vedada ilusión,

se vuelve voces que se tejen con sudores y ofuscación.

 

En el amor tus pasos son asiduas y crecidas amenazas,

son intrincadas luces en espacios negados a la cordura.

 

Siempre es perdurable la pasión en tus labios cerrados,

en tus abiertas lunas agotadas de irrevocables infinitos

y en tus efímeros ruegos que no saben negar la verdad.

 

Rolando del Pozo