miércoles, septiembre 03, 2008

Mis versos

Mis versos indagan tu nombre en las sombras;
revelan tu rostro que se perpetúa en el espejo,
que se perpetúa en una luna invadida del ayer.

Mis versos son rasgados y esperados presagios,
son las respuestas vagas a un cielo que vendrá.

Saben trocar la manía que vive en tus reclamos.
Saben de las noches, de tus visiones, de la nada.

¿Quieres saber del amor en mis frases gastadas?
¿Quieres saber de la pasión en mis tardas voces?

Levanta el vino y decora el albor con tus gemidos.
Acoge los espasmos que han resuelto angustiarte.

Mis versos son los ecos tramposos de tus piernas,
son las voces que te retornan serena desde el ayer.

Saben morar tus círculos, tus desdichas, tus gozos,
y saben reclamarte desnuda y volverte de espacios.


Rolando del Pozo

miércoles, agosto 06, 2008

No sé del tiempo

No sé del tiempo que se conjuga tierno en la distancia,

ni del nombre que se confunde con un verbo sin voces.

 

No hay espacios en los recuerdos evocando memorias.

No hay soledades que escriban en los azares de mi voz.

 

Todo ha perdido su lustre en los vuelos lentos del amor.

Todo brilla diferente en tu insomne y azulado despertar.

 

Debo seguir aunándote en esta voz de simetrías rígidas.

Debo seguir invocándote en este viaje lleno de escapes.

 

Tus sobresaltos se escurren dóciles en esta tarda huida.

Tus alucinaciones afinan las salidas a tus rígidas señales.

 

No sé de las promesas que esperan en sutiles andanzas.

No sé de luces en el desvío de tu escasa piel angustiada.

 

Tal vez me convenga repetir este viaje desde el principio

y consumar mi destino en alguna de tus dolientes poses.

 

Rolando del Pozo

miércoles, junio 18, 2008

No pronunciaré

No pronunciaré tus verbos en tu lecho de azules horas,
de temblores, de aliento distante, de alma sin memoria.

No pronunciaré tus voces en mis arrebatadas paranoias,
en la imagen alargada del tiempo, en mis días de manos.

Todo ha de ausentarse marcando tus piernas, tus senos.
Todo ha de volverse de luz en la orilla ávida de tu vientre.

Talvez sólo los ecos del amor persistan en mis desahogos.
Talvez tus recuerdos me devuelvan a tus labios, a tu boca.

No pronunciaré los silencios que acunaste en tus locuras,
en tus sollozos, en las misteriosas llamadas de tus piernas.

Todo ha de ajustarse con tu quimérico despertar de rosas.
Todo ha de repetirse en las sucesivas caras de tu nombre.

Talvez ya me marché en tus gemidos, en tus tenues afanes,
o simplemente estoy de regreso, en tus perpetuos sudores.

Talvez sólo soy el sueño que se pierde al ritmo de tus bocas,
o simplemente soy una voz rendida que siempre te reclama.


Rolando del Pozo

jueves, junio 12, 2008

Me aguardas

Me aguardas en las luces que bailan en la ventana,

en el vacío que murmura tibiamente tus nombres,

en las frases que lavan las rosas de un fresco jardín.

 

Me aguardas en la memoria de un lento y tibio beso,

al comienzo de un insomne orgasmo, ruidoso y calmo.

 

Orgasmo que envuelve el vuelo de tus rosados senos

y murmura sudores y pasos que no intentas aplacar.

 

Me aguardas invitando al dolor que duplicas en voces;

arrodillada, sometida al angustiado drama de aceptar

los límites de tu alma sedienta en una noche de ansias.

 

Me aguardas en el recuento final de tus afligidos gritos,

en tu derecho a bordar una historia que te reclama laxa,

dispersa, adolorida, tímidamente esclava de tu destino.


Rolando del Pozo

martes, mayo 27, 2008

Llevo

Llevo espacios adheridos a tu sumisa imagen, a tus voces,
en el secreto de tus invisibles días, en la razón de tus ecos.
Espacios que son insuficientes abismos y confusos idiomas.

Llevo los desganos de la noche en tus disueltas primaveras.
Llevo la soledad de un cielo sin dudas en la reversa realidad
como señales de la ansiada condena en el revés de tus ojos.

Llevo el reflejo que me excede en el espejo, en tus intentos,
en el obstinado modelo de la vida, como abiertas ventanas,
en la inalterable calidez de tu vientre como vuelos al pasado.

Llevo ardores que labran tu piel con amor, con rara idolatría
por tus pliegues, por lo que te abandona quedo en el gemido
y vuelve en fiebres a soñarte en la eternidad de un orgasmo.

Llevo la felicidad en espacios que nos duplican sin pretextos,
en un calmado fulgor que se ha mudado a tu mutable credo.

Rolando del Pozo

lunes, mayo 05, 2008

No te importa

No te importa gastar la soledad hasta sus últimas letras.

No te importa el porvenir hecho de lluviosas harmonías

que se duplican en las sombras de aplazados fantasmas.

 

No te importa el amor hecho de breves y lentas afonías,

de hambre y fatiga, de ardor e intensos espacios ciegos.

 

El tiempo ha sabido quebrarte las promesas y el aliento.

Ha sabido sazonar tus entrañas en extrañas apariciones.

 

Su sabor a confusión ha descubierto los sutiles candores

que conseguiste esconder en tus pausadas desolaciones.

 

Su variable ímpetu ha disputado tus amores, tus recelos,

ha recogido los reflejos tramposos de un breve universo.

 

Tiempo de absurdas edades, de pasivas y diestras voces,

ha sabido reclamar tus afectos en mis sórdidas fronteras.

 

Ha sabido reclamar tus noches en mi lenta y fatal esencia.

Ha decidido insistir en mis letras y escribirte de ausencias.

 

Rolando del Pozo