viernes, julio 31, 2026

Mis sueños

Abrí mis ojos de ausencias
y alguien había vivido por mí durante la noche.

Lo supe por la tierna nostalgia,
esa huésped que jamás se equivoca.

Recordé una casa donde la noche
pronunciaba mi nombre con otra boca;
una voz cuyos ardores conocía
como conocen las raíces el idioma de la tierra;
un hijo que heredó de mis manos
la costumbre de señalar estrellas inexistentes.

Todo había sucedido
en la memoria de las cosas perdidas.

Pude recordar el olor de las habitaciones,
la cicatriz de una tarde,
el temblor de una despedida
que nunca se atrevió a robarse el mundo.

Busqué los rasgos de una tarde de versos,
y las certezas alimentando mis dolores.
No encontré más que el espejo,
ocupado por un desconocido
que parecía regresar de su propia ausencia.

Entonces comprendí
que mi memoria no distingue
entre lo vivido y lo soñado.

Desde aquel amanecer
camino con dos sombras.

La que proyecta mi voz en mis palabras
y otra, más antigua,
que recuerda con infinita tristeza
que mis sueños se roban los amaneceres
que jamás tuvieron lugar.

Rolando del Pozo

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