martes, enero 27, 2026

Ritual

He acomodado la noche sobre la mesa

como un dolor oscuro que sabe mi nombre.

 

Trazo tus círculos con polvo y saliva,

con otras voces que nunca fueron mías.

 

Mis palabras ascienden desde la tierra, 

se bifurcan:

unas imploran tus ganas, las otras titubean.

 

Oh fuerzas sin rostro, entren al viejo rito

como quien entra a un laberinto sin salidas.

 

Tus deseos se reclinan en mis memorias.

Detrás de mí se cumplen conjuros y es tarde.

 

Tus poses respiran como un albor infinito;

la casa recuerda todas tus voces y ninguna.

 

Y te ofrezco lo único que no se consume:

un amor lleno de círculos,

una sombra sembrada de símbolos,

y este deseo que insiste en volverte de luz.

 

Rolando del Pozo

 

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