lunes, enero 19, 2026

Umbral de ausencias

En la casa donde habito con todas tus distancias,

donde cada puerta guarda un rostro que no es el mío

y las ventanas se abren hacia un ajustado vértigo,

yo te llamo con nombres que no existen,

con palabras que el tiempo aunó en tus pausas.

 

¿Quién soy sino esta sombra que se extiende

más allá de los límites del cuerpo;

este viajero extraviado en el mapa de sus propios pasos,

este que habla con la voz de todos mis muertos?

 

Detrás de cada noche hay otra noche más profunda

y, al fondo de tus alucinaciones diversas,

yace una voz que teje con mis pausas tus abismos.

 

He bebido en la copa de las horas perdidas;

he llamado a tu puerta desde todos los siglos

pero tú permaneces del otro lado del silencio,

inasible como el agua entre los dedos del sueño.

 

Porque en esta casa donde llueve hacia adentro

y las mariposas amarillas anuncian lo inevitable,

donde el olvido huele a almendras envejecidas,

yo sigo esperándote con la insistencia de la noche.


Rolando del Pozo

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