sábado, enero 10, 2026

Algo te nombra

No busco mi rostro en los espejos,

sino en la fisura que dejan tus palabras

cuando rozan con distancias mi sangre

y demandan morar en mis horizontes.

 

Este poema no se divide: respira.

A veces suda, otras veces murmura,

como si hubiera pasado la noche

soñando responderte con silencios.

 

Algo te nombra desde adentro.

No es una voz; 

es una presencia familiar,

una certeza que se mueve por los versos

como el polvo por una casa desolada.

 

Los recuerdos arden.

Describirte es morder una sílaba

que sabe a fruta madura y a presagio,

como si el idioma supiera más de ti

de lo que se atreve a describir.

 

Hay pasillos que idean patios invisibles,

signos que laten como animales mansos,

y una vigilia espesa

donde lo imposible ocurre

con la tranquilidad de lo cotidiano.

 

Cierro las voces que te reclaman.

Pero algo queda en la habitación:

una presencia sentada en la penumbra,

segura de haber sido real,

segura de haberme leído

antes de desaparecer sin despedirse.

Rolando del Pozo

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