sábado, octubre 01, 2016

Tu rostro

Tu rostro arropado de inocencia ha partido en los espejos,
ha partido en un tiempo disfrazado de mutables secretos,
en un porvenir de instantáneos temblores y desolaciones.

Debes alcanzar la infancia en la piel inconstante del mundo.
Debes alcanzar la distancia en las vacilantes olas del tiempo.

Y te aguardan las fisuras del alma en nuestro agotado lecho.
Te aguardan los frívolos gemidos y tu abandonada desnudez.

Debes alcanzar la historia que se repite en las suaves voces,
en las negaciones de la luna, en tus dispersas alucinaciones.

Tus infinitas sombras han partido en sumisos vocabularios,
en tu pálido aliento que detiene mis pasos y dibuja escapes.

Tus miradas han partido en el desvarío con las respuestas,
con voces que han escapado y te devuelven a tus comienzos.

Debes alcanzar los reclamos del sol, los miedos, las huidas.
Debes alcanzar la eternidad, la duración correcta del amor.


Rolando del Pozo

domingo, octubre 04, 2015

Es necesario

Es necesario el rumor que diluye palabras,

para que aprecie los signos de mi soledad.

 

Es necesario el tiempo lleno de comienzos,

de sumisas memorias, de efímeras pausas

para ordenar las sombras en tu lenta boca.

 

Han sido necesarias las extendidas noches

que se ordenan en dispersas y lentas voces.

 

Y todo se ha llenado de tus silentes gestos,

de manos desoladas y agitadas respuestas.

 

Todo se ha colmado del ritual de mis besos

que se cumple en tus alargadas primaveras.

 

Sé de los versos que se cumplen en tu boca.

Sé de tus palabras que ahuyentan la muerte. 

 

Y es necesario volver a tu tálamo lleno de luz

y reclamarte llena de versos, llena de pausas.

 

Rolando del Pozo

 

miércoles, agosto 12, 2015

Te escribo

Te escribo en mis delirios, en la oscura soledad

que se estremece en una tierna noche de brillos.

 

Escribo a las realidades sedientas de esperanzas,

sedientas de misterios que consumen un pasado

vestido de cenizas, vestido de gastadas palabras.

 

Y lloro en la melodía del viento que te esconde,

lloro los nombres que te llevan vestida de ganas.

 

Qué inútiles tus gestos en versos que desnudan

cuando el suspiro nos asimila en ajeno desvarío.

 

Qué inútiles los versos que suelo gritarle al alba

cuando la vida se posa en tus purpúreos labios.

 

Escribo en la voz que se ha vuelto mi lento viaje.

Escribo a la condena que se ha vuelto mi sangre

y al amor que corroe mi realidad desde tu boca.

 

Rolando del Pozo

jueves, junio 04, 2015

Se fugan

Se escapan las miradas hacia el demente espejo.

Se fuga la malicia de tu boca en un pálido adiós.


¿Qué haré con este miedo que aúlla a mis delirios?

¿Qué haré con los gestos que exponen tus siluetas?


Es la hora de huir al vacío que condena mi nombre.

Es la hora de borrar la noche en tus brazos abiertos.


Pero mis labios insisten en roídas sonrisas y versos

porque ignoran que todo es efímero en tus gemidos.


Tus piernas insisten en mis viejos y azuzados besos

e ignoran mis encierros en tus ajustados desahogos.


Nada variará en tus labios que insisten en el olvido.

Nada variará en la golondrina que borra estaciones.


Es la hora de vivir con tus ruegos en mi cielo abierto.

Es la hora de tus lentos labios ajustando mi erección.


Se fugan las pausas en las angustias de tu desnudez

y se fugan los delirios y las ganas de volver a nacer.


Rolando del Pozo

domingo, enero 25, 2015

En mi voz

En mi voz hay un silencio que se agita y tiembla,

hay un rumor partiéndose en pequeñas noches.

 

En mi vida hay flores breves que no se nombrar,

hay un espejo enorme que me devora despacio.

 

Están tus gestos en dispersas y lentas alboradas.

Están tus voces donde descifro tus tenues besos.

 

Y reconoces que se avivan mis labios en tu boca.

Reconoces que hay algo que crece en mis letras.

 

Cúrame de tus rebeliones, de tus poses esquivas.

Cúrame de tus afiladas noches que me reclaman.

 

Y dices que no sabes de mis desvaríos y malicias,

que no sabes de mis delirios aunando tus piernas.

 

Es la hora de borrar tu voz, de borrar tus formas,

de contemplar tu recuerdo en la insolente nada. 

 

Rolando del Pozo

domingo, noviembre 16, 2014

Me demoro

Me demoro en las imágenes de tus lentos besos.

Me retraso en las pausas de tus senos nocturnos.

 

Me rezago en la vida que has tejido con tus manos,

en los delirios que precipitas con tu severa ternura.

 

Has venido oculta en frases, alimentando al miedo.

Has venido a inflamar la loca soledad de mis versos.

 

Y te abrazas a los mareos de tu adolorida inocencia.

Te abrazas a lo que respira detrás de un rayo de luz.

 

¿Sabes del ardor en mi pecho que exige tus besos?

¿Sabes del ardor en mi voz que rasga tus declives?

 

Me atraso en la vida que se posa en tu vejado sexo.

Me confino en tu inocencia, en tu rezagada desazón.

 

Y sólo sé que tornas a mis noches a llorar tus poses,

a condenarme en tus alargados y adoloridos gestos.

 

Sólo sé que regresas en la migración de mis fluidos

a clamar mis versos en mi apurada y agitada pelvis.

 

Rolando del Pozo

domingo, agosto 17, 2014

Has dejado

Has dejado tu cuerpo junto al alba, quebrando silencios, 

aunando mis efímeras siluetas en el apremio de un beso.

 

Has dejado los afanes del alma junto a este viejo poema,

en convulsionadas rosas, a los pies de un futuro incierto.

 

Has dejado la miseria que se nutre con palabras afligidas

en un rincón oscuro, en un breve adiós que se multiplica.

 

¿Quién soñará los silencios en la brevedad de tus poses?

¿Quién lucirá tus flores en la imagen de una voz cerrada?

 

Cuídate de la verdad, sus despojos reclaman tus fulgores.

Cuídate del destino, de lo que no existe en mis lamentos.

 

Tu sombra juega con las visiones de un mundo sin forma.

Tu sombra se vuelve la locura que se funde con las horas.

 

Has dejado las horas rechazadas por mis lejanos ardores.

Has dejado tu sombra serena para que te recuerde y calle.

 

Rolando del Pozo

lunes, mayo 26, 2014

Te asusta

Te asusta la espera en la repetición de mis versos,

en la mirada que rechaza mi transitoria presencia.

 

Te asusta no poder aceptar las voces que negaste

y la imagen de un poema que se quiebra en mi voz.

 

Tus recuerdos se construyen con viejos espejismos,

con sucesivas voces y fugitivos, emotivos silencios.

 

Tus versos se perpetúan en interminables espejos,

en un grupo de sombras que busca asilo en mi voz.

 

¿Reconoces mi herida en mis continuos encierros?

¿Reconoces el rumor de mis labios en lentas frases?

 

Te asusta el abrazo que se abre en noches silentes,

en alucinaciones, en lo que te escribe y te esconde.

 

Te asustan los gestos que se desdoblan en puñales,

en lamentos y te devuelven a un abusivo comienzo.

 

Rolando del Pozo