Aquí residí con las puertas abiertas.
Aquí habité las alas del silencio,
habité un eco errante en el sigilo de tu voz,
habité una sombra que olvidó su cuerpo
en una habitación que excede mis versos.
Alguien gritó desde el fondo del espejo,
alargó sus manos sin tocar el ayer,
simuló imágenes que se llenaron de luces
y se repiten en mi lento nombre de regresos.
¿Acaso fui solo un callejón sin salida,
un adiós que jamás se plasmó en mis oídos,
un esfuerzo que se consumió a si mismo
hasta repetirse en las cenizas del ayer?
Toco tus recuerdos, pero son muros de bruma.
Abro tus cartas, pero me devuelven a otro abismo.
Hablo, pero mi voz se enreda en tus silencios.
Aquí residí acompañado de mis versos.
Y si acaso regresas a este espacio
donde las puertas se abren a la ausencia,
búscame en los resquicios del ayer,
en las melodías que danzan en la ventana,
en los rincones donde se acumulan llantos
que se acurrucan como ecos dormidos.
Porque aquí residí, y aún parece que estoy,
como un latido perdido en el corazón de la nada.
Rolando del Pozo
No hay comentarios:
Publicar un comentario