domingo, enero 19, 2020

Desde el adiós


Desde el adiós que saborea tus tenues pausas
mi rígido sueño abarca las cifras de tus piernas,
tus señales vagas de mujer tímida e insondable
y las formas imprecisas de tu esquiva desnudez.

La vigilia del amor percibe el perfil de tus senos,
el alfabeto de tus sumisos viajes y el ligero ayer.

Las distancias en tus besos perciben los alientos
y el azar que no me dejan cercar tus tercos ecos.

Los recelos se repiten en la espesura del espejo,
se reflejan en el rostro inmutable de la soledad.

Las dudas se repiten en el más firme de mis años.
Se repiten en la transfiguración de tu tempestad.

Y nada queda en los dolores de antiguos ruegos
apenas al acto de renunciar a tu sitiado corazón.

Rolando del Pozo

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