Wednesday, October 24, 2018

Mis besos

Mis besos se cumplen en tu tormentoso vientre
encendiendo la saliva que aúna todas tus ganas.

Se cumplen en la inexacta firmeza de tus senos
y en la antigua flor de tu sorprendida existencia.

Se cumplen en una memoria de arcaicas siluetas.
Se cumplen en el encierro de un olvidado espejo. 

¿De qué te sirven las sombras en disperso jardín? 
¿De qué te sirve el dolor acunado en tus piernas? 

No será necesario el fulgor de una lenta nostalgia.
No serán necesarias las edades en fogoso receso.

Mis besos te reclaman en una agotada melancolía,
en el incesante afán por la tierna lujuria y la pena.

Te reclaman con todas tus lágrimas, agitada, lenta,
dispersa en una incesante casa llena de ausencias.

Rolando del Pozo

Sunday, September 30, 2018

No necesito

No necesito la luna en una noche migrando sin sombras,
en una creciente sordera augurando tenues nacimientos,
en una pared llena de puertas que me conducen a la nada.

No necesito mi raza inútil en la curiosidad de los espejos;
no me deja disgregarme en los jirones de tu lento vientre.

Dejaré el profuso insomnio en tus fraccionadas piernas. 
Dejaré el insoluble ardor en la creciente llamada al ayer.

Necesito el viaje asumiendo la raíz de mis cesados pasos,
asumiendo los asombrados dilemas y la usura del destino.

Necesito un par de fantasmas en mis arrullados harapos,
en la ansiedad de mi infierno, en mis solas alucinaciones.

Y no hay lugar para tus cuerpos violentados y encogidos,
no hay lugar para tus superfluos brebajes y maldiciones. 

Te necesito inanimada en la duración de mi insensatez,
en la edad de mi reflejo, en el jadeo de sentidos regresos.

Te necesito en la respiración que me arranca el corazón
y me vuelve a una memoria llena de brillos y descuidos.

Rolando del Pozo

Monday, August 06, 2018

No van a existir

No van a existir momentos en que olvide tu boca.
No van a existir decaídas sumándose a tus labios.

Mis versos indagan los misterios de tu lento lecho.
Mis brazos acogen los desgarros de tu aunada voz.

Respuestas tienes para tus volcadas, locas noches.
Lo atestiguan tus pecados sumergidos en gemidos.

Y lo niegas todo en tu nombre limpiado de heridas.
Lo niegas en la pausa que recorre rotos comienzos.

No existirán lastimados recuerdos cobijando odios.
No habrán ardores que acunen tu boca de espacios.

Se frenarán mis razones en tus inclinados sentidos.
Se saciarán mis apremios en tus vértices ajustados. 

Vuelve a tus apelados deslices en la rueda del dolor.
Vuelve a mis agitados versos en el pretexto del amor.

Rolando del Pozo

Thursday, August 02, 2018

En tu voz

En tu voz residen las ganas que abren caminos
y habita el anhelo vestido de estáticas señales.

En tus ilusiones se escuchan ansiedades marinas
que sacuden auroras llenas de besos desbocados.

La locura me llena de pausas de luna, de anhelos,
de pasos reclinados en los vislumbrados destinos.

La locura me llena de besos escarlatas, de fatigas,
de pájaros que abren un jardín de manchas azules.

En tu vientre mutan las claras noches, los dolores.
Mutan las realidades que descubren tus gemidos.

En tu amor se ajusta una imagen llena de titubeos,
de presagios que alcanzan incesantes horizontes.

¿De qué te sirve mi locura llena de labios y llantos?
¡Cierra esta realidad y cercena mi truncada fábula!


Rolando del Pozo

Saturday, October 01, 2016

Tu rostro

Tu rostro arropado de inocencia ha partido en los espejos,
ha partido en un tiempo disfrazado de mutables secretos,
en un porvenir de instantáneos temblores y desolaciones.

Debes alcanzar la infancia en la piel inconstante del mundo.
Debes alcanzar la distancia en las vacilantes olas del tiempo.

Y te aguardan las fisuras del alma en nuestro agotado lecho.
Te aguardan los frívolos gemidos y tu abandonada desnudez.

Debes alcanzar la historia que se repite en las suaves voces,
en las negaciones de la luna, en tus dispersas alucinaciones.

Tus infinitas sombras han partido en sumisos vocabularios,
en tu pálido aliento que detiene mis pasos y dibuja escapes.

Tus miradas han partido en el desvarío con las respuestas,
con voces que han escapado y te devuelven a tus comienzos.

Debes alcanzar los reclamos del sol, los miedos, las huidas.
Debes alcanzar la eternidad, la duración correcta del amor.


Rolando del Pozo

Saturday, October 03, 2015

Es necesario

Es necesario el lamento de mis versos
para que sepas del rumor que diluye palabras,
para que aprecies los gestos de mi soledad.

Es necesario recoger el tiempo lleno de tus gestos
en las sumisas memorias, en las efímeras pausas.

Han sido necesarias las prolongadas noches
que ordeno entre pronunciados recuerdos,
en el sostenido rumor de una sombra.

Han sido necesarias las silentes respuestas a tu pasado,
en mis desoladas manos, en mis despojados cielos.

Y todo se ha llenado de acostumbrados versos,
de ritos que se cumplen en tus piernas
donde la luz, es el repetido comienzo de tu boca.

Todo se ha llenado de innumerables angustias,
de paisajes que auguran nuevos recuerdos.

Es necesario volver a tus comienzos,
al dolor que ahuyenta la muerte,
a la realidad que dispersa contorsiones.

Es necesario reclamarte en lánguidas palabras
para no dejarte ir, para no dejarte desaparecer.



Rolando del Pozo

Wednesday, August 12, 2015

Te escribo

Te escribo debajo de mis delirios, 
te escribo con voces de soledad
que agito como sueños en una noche de brillos.

Yo agito las realidades sedientas de ilusiones,
sedientas de misterios como clavos afilados 
que despiertan un pasado vestido de cenizas.

Yo lloro en la melodía del viento que te esconde,
lloro en los nombres que te llevan vestida de soles.

Yo lloro en el suspiro que se posa en la sombra,
que te desnuda despacio, sin pausas, sin ritmo.

Yo oculto los versos que suelo gritarle al alba,
cuando la vida se posa en tus labios.

Oculto las razones, los discursos, las máscaras
que te descubren en la soledad de la noche.

Te escribo en un cuerpo partido por tus miradas,
te escribo en la inercia de una noche de versos.

Escribo a la viajera que se ha vuelto el viaje.
Escribo al corazón que se ha vuelto mi sangre.

Te escribo y me condena tu voz de golondrina.
Te escribo en el eco de tu amor, que nunca muere.



Rolando del Pozo