He marcado tu cuerpo con sedientos crepúsculos;
mi boca ha sido la orilla de tus cruces de fuego.
He marcado tu idioma con delirante silencio
y el tiempo sediento ha vertido mi inmóvil llamado.
Entre los gemidos y tu vientre algo muere y resucita;
entre lo lejano y ausente, tus labios son angustia y pasado.
He marcado tus penas con palabras y lágrimas fugaces.
He marcado tus ávidas piernas con locura de manos.
Tus pechos, su blancura, son pausas en mi ansiedad
y la soledad es un revertido sueño que devuelve saciedad.
Tu vientre es un acorralado mar silente y delirante
y tus ganas son rosados pájaros de angustias y olvidos.
He marcado tu cuerpo con fluidos maduros y tristeza.
Entre tus senos y vientre algo se muere de mis besos,
algo me devuelve al más atrevido de tus vértices,
y mis ganas se abren como una rosa nocturna y silenciosa.
Rolando del Pozo
Poesía de Rolando del Pozo
©Rolando del Pozo. Todos los derechos están reservados. All rights reserved. DO NOT COPY.
Saturday, March 03, 2012
Monday, February 13, 2012
Eres
Eres en mis labios el vasto universo de estrellas vivas.
Eres la espina y el llanto, la pausa y el movimiento
y en el querer, la entrega que se da con los ojos cerrados.
Eres el dolor que sube y baja en las razones de toda una vida.
Eres el sostenido ruego habituado al gemido y al grito
y en el deseo, el silencio que despierta noches perseguidas.
¿Recuerdas la lucha despierta y larga de nuestra realidad?
¿Recuerdas las partes de todas tus noches repartidas en sueños?
¿Recuerdas los inviernos invencibles guardados en rosas?
Eres de la lejanía, de la inmensidad en cielos inmóviles.
Eres la pálida lucha, las dilatadas fechas del futuro,
y en el amor, la espada dormida que reclama más dolor.
Rolando del Pozo
Eres la espina y el llanto, la pausa y el movimiento
y en el querer, la entrega que se da con los ojos cerrados.
Eres el dolor que sube y baja en las razones de toda una vida.
Eres el sostenido ruego habituado al gemido y al grito
y en el deseo, el silencio que despierta noches perseguidas.
¿Recuerdas la lucha despierta y larga de nuestra realidad?
¿Recuerdas las partes de todas tus noches repartidas en sueños?
¿Recuerdas los inviernos invencibles guardados en rosas?
Eres de la lejanía, de la inmensidad en cielos inmóviles.
Eres la pálida lucha, las dilatadas fechas del futuro,
y en el amor, la espada dormida que reclama más dolor.
Rolando del Pozo
Monday, January 30, 2012
Me duelen
Me duelen las imágenes que me faltan,
esas que sacuden los fantasmas del adiós,
esas que se adhieren a la migración de la nostalgia
y son manos que se deslizan debajo del mundo.
Me duelen las voces que sirven para abrir sombras.
Sombras que son el precio del mismo atardecer
y son el reclamo de una piel encerrada en otra piel.
Me duele la piel que reclama tu orgasmo.
Orgasmo que conspira con la noche y el ayer
y es la imposible saciedad que anuncia tus piernas.
Me duelen tus pausas en los reflejos de otro tiempo.
Me duelen las soledades en los reflejos del amor.
Amor que es misterio, dolor y la pausa de otro adiós.
Rolando del Pozo
esas que sacuden los fantasmas del adiós,
esas que se adhieren a la migración de la nostalgia
y son manos que se deslizan debajo del mundo.
Me duelen las voces que sirven para abrir sombras.
Sombras que son el precio del mismo atardecer
y son el reclamo de una piel encerrada en otra piel.
Me duele la piel que reclama tu orgasmo.
Orgasmo que conspira con la noche y el ayer
y es la imposible saciedad que anuncia tus piernas.
Me duelen tus pausas en los reflejos de otro tiempo.
Me duelen las soledades en los reflejos del amor.
Amor que es misterio, dolor y la pausa de otro adiós.
Rolando del Pozo
Saturday, January 07, 2012
Recuerdo
Recuerdo tu escritura de errantes palabras y minuciosas voces.
Recuerdo que me hablabas de tus prolijos atardeceres
con el rumor de tu piel, con el olor de tus piernas.
Tu mirada era el circular fulgor que esconde el mundo;
se abría en los sudores de un apremiante latido,
se cerraba para descifrar las transparencias de mi sexo.
Vivías mas allá de las señales del viento, donde todo se pierde.
Vivías de las acechanzas de un noche de delirios.
Vivías de mi cuerpo y su sombra, del tiempo y su espacio.
Recuerdo que en vano despojaste al sueño de su vuelo.
Recuerdo que llenabas tu vientre con las semillas del porvenir
y entre tus manos se multiplicaban los pasados.
Vivías ensayando tu presencia, tu mirada alerta, tu ego.
Vivías intentando olvidar lo que te consume y multiplica.
Vivías saboreando lo justo, lo hermoso, lo que perdura.
Recuerdo que tus lágrimas eran la manera de dictarme tus ganas,
que tu presencia era la manera de anticiparme tu ausencia
y que tu amor era la manera de vivirte al borde de la inmensidad.
Rolando del Pozo
Monday, November 28, 2011
Te arropas
Te arropas con la inocencia de tu beso.
Beso que descifra los signos del adiós.
Beso alucinado que se vuelve esperanza
y es el vespertino fantasma que no cesa.
Todas mis ganas son el precio de un espejo
que me observa sin armonía ni compasión.
Todos mis infortunios son dádivas de tu voz
que se agitan donde aguardan mis pecados.
Te arropas con la desazón de un recuerdo,
con el dolor y la respiración de tus sombras,
con el ardor de los años desde tu nacimiento.
Te arropas con la vida que alcanzan mis letras,
con los abismos sostenidos de tus pechos,
y con amor que es tanto perdón como condena.
Rolando del Pozo
Beso que descifra los signos del adiós.
Beso alucinado que se vuelve esperanza
y es el vespertino fantasma que no cesa.
Todas mis ganas son el precio de un espejo
que me observa sin armonía ni compasión.
Todos mis infortunios son dádivas de tu voz
que se agitan donde aguardan mis pecados.
Te arropas con la desazón de un recuerdo,
con el dolor y la respiración de tus sombras,
con el ardor de los años desde tu nacimiento.
Te arropas con la vida que alcanzan mis letras,
con los abismos sostenidos de tus pechos,
y con amor que es tanto perdón como condena.
Rolando del Pozo
Monday, November 07, 2011
Desde tus palabras
Desde tus palabras dices a todos que vives.
Amaste el dolor recogido en las sombras,
la soledad que perdura entre alucinaciones,
el tiempo que se acorta en mis ritos verdes.
Desde tu voz dices a todos que olvidas.
Tu historia se escribe con las noches del ayer.
Se escribe en el descanso de mis versos,
en el soplo incansable de un amor de magias.
Desde tu condena se dispersan tus ruegos,
tus besos que aún se cumplen en mi boca,
tu suerte incierta donde alzo mis reclamos.
Desde el pálido adiós dices a todos que vives.
Vives dispersa en los gestos que no te conocieron.
Vives donde todos han muerto ya, reencarnada.
Rolando del Pozo
Amaste el dolor recogido en las sombras,
la soledad que perdura entre alucinaciones,
el tiempo que se acorta en mis ritos verdes.
Desde tu voz dices a todos que olvidas.
Tu historia se escribe con las noches del ayer.
Se escribe en el descanso de mis versos,
en el soplo incansable de un amor de magias.
Desde tu condena se dispersan tus ruegos,
tus besos que aún se cumplen en mi boca,
tu suerte incierta donde alzo mis reclamos.
Desde el pálido adiós dices a todos que vives.
Vives dispersa en los gestos que no te conocieron.
Vives donde todos han muerto ya, reencarnada.
Rolando del Pozo
Sunday, October 09, 2011
Están las imágenes de tu cuerpo
Están las imágenes de tu cuerpo:
sombras cayendo en tu abandonado lecho;
olores persistiendo en frágiles sábanas;
sudores violetas resistiendo las llamadas de mis fechas.
Están las voces del ayer gimiendo en olvidados nombres.
Están los rumores de la infancia reposando en mi cabeza
como flores de un jardín cayendo inútilmente en el futuro.
¿Recuerdas las horas que dibujamos en lejanas memorias?
¿Recuerdas las pausas que abandonaron nuestros ruegos?
Están las imágenes del ayer:
húmedas alucinaciones estrechando amaneceres;
efímeros pechos descubriendo cielos inclinados;
silencios obstinados abandonando juventudes;
desolados juramentos migrando al olvido.
¿Recuerdas los temidos anuncios de solitarios besos?
¿Recuerdas el último invierno recogido en las ventanas?
Están las voces del recuerdo repitiéndose en el futuro.
Estamos los dos, compartiendo la misma soledad,
el mismo respiro y el largo destino que no nos deja envejecer.
Rolando del Pozo
sombras cayendo en tu abandonado lecho;
olores persistiendo en frágiles sábanas;
sudores violetas resistiendo las llamadas de mis fechas.
Están las voces del ayer gimiendo en olvidados nombres.
Están los rumores de la infancia reposando en mi cabeza
como flores de un jardín cayendo inútilmente en el futuro.
¿Recuerdas las horas que dibujamos en lejanas memorias?
¿Recuerdas las pausas que abandonaron nuestros ruegos?
Están las imágenes del ayer:
húmedas alucinaciones estrechando amaneceres;
efímeros pechos descubriendo cielos inclinados;
silencios obstinados abandonando juventudes;
desolados juramentos migrando al olvido.
¿Recuerdas los temidos anuncios de solitarios besos?
¿Recuerdas el último invierno recogido en las ventanas?
Están las voces del recuerdo repitiéndose en el futuro.
Estamos los dos, compartiendo la misma soledad,
el mismo respiro y el largo destino que no nos deja envejecer.
Rolando del Pozo
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