Monday, July 31, 2006

Eres

Eres la puerta y la custodia
de un espacio de incertidumbres
que se estrecha con la bienvenida de tus senos,
en el anuncio de la migración de mis fluidos
y en lo profuso de una marea de silencios.

Eres la insistencia en el beso,
el favor de la luz, la memoria del amor,
y el insoluble ardor al despertar
en tu alma extendida.

Insistir en tus transparentes gemidos
me vuelve el eco que repite tu nombre
en el fulgor de tus piernas
y te vuelve la indulgente pausa
que no procura mañanas
ni guarda promesas.

Eres voz esquiva,
la prolongación de estrellas,
el cansancio en mi cuerpo dormido,
la ofuscación que nace
en cada embestida de tu pelvis
cuando te llevas los sudores
y nuestro lecho luce infinito.

Insistir en la plegaria de tu vientre
prolonga mi raza,
abre puertas en tu extraviado corazón,
estrena sabores en tus solares pliegues,
dilata espacios y contrae ilusiones
a donde regreso, siempre.



Rolando del Pozo

Monday, July 17, 2006

Son incontables

Son incontables las miradas adheridas a la arena del tiempo,
se deslizan transparentes, solas, y ajenas como la migración
del mundo bajo tus pliegues, prolongándose en tu irregular
anatomía, sofocando sombras que no entienden lo distante y

próximo de los desvelos encerrados en tu piel. Son otra voz
en el encuentro, la inquietud de mis manos, la inocencia del
azar, el insomnio de la malicia; perseveran en la condena de
vivirte en la historia de mis días como visiones que deslucen

el recurrirte de sudores y gemidos. Crece la misericordia de
caricias atrapadas en la sed y ardor de incesante anochecer;
saben de la semilla de mis extremidades, del errante sufrir

de extrañamente iguales y opuestos principios y finales. Son
tus cielos, el aire y la nada, la distancia y el tiempo y a veces
el abrir y cerrar de sombras en el inicio y la agonía de vivir.

Rolando del Pozo

Sunday, July 09, 2006

Llenaste de clamores

Llenaste de clamores las miradas de una noche de versos.
Levantas cielos donde siempre me aguardas con tu voz
de encuentros que acecha mis ganas ciegas y cálidas, me
demora en tu saliva y me condena en tu sudor de ocasos.

La sentencia de tu piel me enajena en lágrimas del pasado.
No hay redención sin la pausa de tu vientre acelerado que
proclama libertad en las caricias de tus acicalados labios
y luego estalla en lo profundo y diverso de tus fantasías.

Hoy tienes los sentires de la luna para sazonar mi destino,
para aprender los símbolos del amor entre mutuas manos.
Te ahondas de saciedad en la innumerable rosa del beso;

no bastan los instantes de un mundo en fuga para huir.
Te inclinas, como siempre, al mismo rincón de un mar
disperso, a nuestro estático amanecer de versos y cielos.

Rolando del Pozo

Saturday, July 08, 2006

Una mirada

Una mirada innumerable abre caminos en tu alma;
palabras de años se repiten en la sombra de una rosa.
No reparas en verte de colores, cifrando ganas calmas
en un beso recibido de suspiros: diáspora del viento.

Siempre son de brillos tus unánimes pausas y sueños
donde la noche de versos no cesa el correr del universo.
Vuelven abrumadas imágenes a sazonarte de regresos;
tu mirada siembra de reflejos incandescentes el espejo.

Te reconoces en los ecos y en la huida del relámpago,
en la claridad de mi voz y en el verso de una noche.
Siempre eres de principios en nuestro lecho de flores.

Nuestra felicidad viene de reconocerse en las miradas,
en los ecuánimes sueños y esperanzas. Siempre son
cielos nuestras ganas y sudores, y tu boca es mi boca.

Rolando del Pozo

Friday, July 07, 2006

En tu voz

En tu voz se ahonda
el recorrido de secretas formas,
las normas que los sueños han tejido,
las despedidas de vedado espejo abierto
a ecos de rosas en inclinadas memorias.

En tu luz se dispersa
el alba en atareado espacio sin tiempo,
las generaciones que han perdido el olvido
y los síntomas del destino que mágicamente
ignora tu jardín oculto y lleno
de pasados sin futuros.

En tu despertar hay manos,
invisibles rosas,
los signos de curiosa pausa
furtiva e inmensa,
el abstracto destino,
la truncada memoria
y la plegaria que aúna universos.

En tu ansiedad,
la brevedad del hombre
es una fábula diversa,
la agotada razón,
el verso que sobrevive a la caricia
y el laberinto donde el barro es carne,
el plomo es la otra cara del oro,
y tú, la mujer, la imitación de la luna.

Rolando del Pozo