Sunday, September 30, 2018

No necesito

No necesito la luna en una noche migrando sin sombras,
en una creciente sordera augurando tenues nacimientos,
en una pared llena de puertas que me conducen a la nada.

No necesito mi raza inútil en la curiosidad de los espejos;
no me deja disgregarme en los jirones de tu lento vientre.

Dejaré el profuso insomnio en tus fraccionadas piernas. 
Dejaré el insoluble ardor en la creciente llamada al ayer.

Necesito el viaje asumiendo la raíz de mis cesados pasos,
asumiendo los asombrados dilemas y la usura del destino.

Necesito un par de fantasmas en mis arrullados harapos,
en la ansiedad de mi infierno, en mis solas alucinaciones.

Y no hay lugar para tus cuerpos violentados y encogidos,
no hay lugar para tus superfluos brebajes y maldiciones. 

Te necesito inanimada en la duración de mi insensatez,
en la edad de mi reflejo, en el jadeo de sentidos regresos.

Te necesito en la respiración que me arranca el corazón
y me vuelve a una memoria llena de brillos y descuidos.

Rolando del Pozo

Monday, August 06, 2018

No van a existir

No van a existir momentos en que olvide tu boca.
No van a existir decaídas sumándose a tus labios.

Mis versos indagan los misterios de tu lento lecho.
Mis brazos acogen los desgarros de tu aunada voz.

Respuestas tienes para tus volcadas, locas noches.
Lo atestiguan tus pecados sumergidos en gemidos.

Y lo niegas todo en tu nombre limpiado de heridas.
Lo niegas en la pausa que recorre rotos comienzos.

No existirán lastimados recuerdos cobijando odios.
No habrán ardores que acunen tu boca de espacios.

Se frenarán mis razones en tus inclinados sentidos.
Se saciarán mis apremios en tus vértices ajustados. 

Vuelve a tus apelados deslices en la rueda del dolor.
Vuelve a mis agitados versos en el pretexto del amor.

Rolando del Pozo

Thursday, August 02, 2018

En tu voz

En tu voz residen las ganas que abren caminos
y habita el anhelo vestido de estáticas señales.

En tus ilusiones se escuchan ansiedades marinas
que sacuden auroras llenas de besos desbocados.

La locura me llena de pausas de luna, de anhelos,
de pasos reclinados en los vislumbrados destinos.

La locura me llena de besos escarlatas, de fatigas,
de pájaros que abren un jardín de manchas azules.

En tu vientre mutan las claras noches, los dolores.
Mutan las realidades que descubren tus gemidos.

En tu amor se ajusta una imagen llena de titubeos,
de presagios que alcanzan incesantes horizontes.

¿De qué te sirve mi locura llena de labios y llantos?
¡Cierra esta realidad y cercena mi truncada fábula!


Rolando del Pozo