Saturday, November 30, 2013

He lavado

He lavado mis voces en una breve realidad,
en un minuto de pequeños ojos abiertos.
He lamentado tu ausencia sin encuentros,
sin clamores en lo que lastima, sin formas en las pausas.

Tal vez  dejaré de escribirte silencios,
dejaré tu rostro que no se nombrar en mis palabras.

Tal vez la noche se llene de viejas costumbres, de miedos,
y te regrese en los dolores de una luna doblada por el tiempo.

He recogido tu memoria de visiones, de sombras.
He recogido los despertares de sonámbulas palabras.

Y sueño para que no se escuche el quebrarse del alba,
para que no se escuchen los gritos mutilados de la niebla.
Sueño para desacostumbrarme de los versos que guardé,
de los días que te traen de vuelta, iluminada y transparente.



Rolando del Pozo

Tuesday, July 09, 2013

Te devuelvo

Te devuelvo lo que no se olvida.
Te regreso un vacío arrullado por las sombras.

Acógelos en tu tiempo de labios rotos.
Abrázalos con tus ojos de antaño.
Recógelos con las señales de este mundo violento.

Te devuelvo el instante dormido en la sangre de mis versos.
Te regreso el desnudo segundo rechazado por tu vientre.

Ampáralos en los suspiros reservados al futuro.
Amásalos en un vivir de pocas palabras.
Ponles letras a sus ardores y nombres a sus pesares.

Y no te pido nada.
No tengo manos para decirte que regreses.
No deseo más tus sudores.
No tengo voces para recoger tu destino.

Dile a tus suspiros que he muerto,
sin manos, sin labios, sin versos.


Rolando del Pozo

Saturday, April 27, 2013

Tus ojos


Tus ojos miden los espacios errantes de la noche.
Miden la oscuridad que ronda en la ventana de la vida.

Reconocen lo inclinado del viento en sueños inconclusos.
Reconocen los signos del amor en el vuelo de luciérnagas.

Reconocen las visiones, desnudas, en la bienvenida del ayer.
A sus viajes llego en la fragancia y las sombras del tiempo.

La poesía está en tus ojos, emanando recuerdos y lamentos.
Está en la lluvia dirigida por la tempestad de tus pliegues.

La poesía está en la hermosa claridad que le robas al mundo.
Es un viaje de estrechos párpados igual al trigo y la quimera.

¿Cómo puedo olvidar el tiempo de luces latiendo en tu mirada?
¿Cómo puedo olvidar mis alucinaciones anidando en tus cejas?

Tus ojos miden la dulzura de una voz marina, como reclamando,
el disfraz que los vuelve el gemido de la luz en este viaje de lunas.


Rolando del Pozo

Saturday, March 09, 2013

Tú guardas

Tú guardas las miradas sin sonidos, los días sin noches
y el abandonado llanto de espacios atardeciendo en mi voz.

Guardas la sustancia de inesperada huida, el sigilo de la luz
y el amor que precede a tu ardiente regazo de actitud callada.

Con tu cuerpo elaboras las tímidas poses que definen tus piernas
y las angustias de contorsiones lentas y calladas victorias.

Con tu cuerpo acechas una abandonada sombra de edad incierta;
acechas los fluidos de noches laxas, dispersas y húmedas.

Guardas un amor de sueños, vestido de hambre y de placer.
Guardas un amor de distancias en lo fresco que baja de tus senos.

Guardas el tiempo, las esperanzas mezcladas con pálidas ilusiones.
Guardas mi voz, mis versos y lo que me condena a escribirte sin pausa.


Rolando del Pozo

Thursday, January 10, 2013

Hemos hablado

Hemos hablado poco de nuestras memorias,
las hemos llenado de colores azules en un caldero de ilusiones.
Hemos hablado poco de la vida que se escribe en secretos versos.
Tal vez hemos huido al vuelo que anuncia otro cielo
y no hay temblores que despierten anudados silencios.

Hemos hablado poco de lo amado y del sollozo del viento.
Tal vez se trata de las sílabas que perdí entre tus senos.
Tal vez se trata del tenaz olvido que se anuncia inmenso
y que regresa guiado por las sombras a esconder vocablos.

Hemos hablado poco del porvenir que anuncia plegarias.
Habrá de ser inútil suspender una pendiente realidad.
Habrá de ser inútil repetir sumisas noches y el persistente beso.

Tal vez tus dolores levanten los orgasmos que no se cumplieron.
Tal vez tus contorsiones levanten el irrecobrable tiempo
y te regresen al ritmo de un compás inmenso y glorioso.


Rolando del Pozo