Guardas los días en las miradas, en los inesperados descansos.
Guardas las ausencias en el ardor de tus piernas.
Guardas lo que se rompe y se borra, y nunca se olvida.
Guardas soledades, gritos, inútiles despedidas, asombrados gestos.
Con tus voces, deslumbras mariposas y acechas sonidos rotos.
Acechas las decaídas lágrimas en las edades de tu pecho.
Con tu cuerpo de olas, defines distancias y dibujas golondrinas
y en la sombra delgada y fugaz del tiempo alumbras nostalgias.
En tu alto cuerpo tímido, extendido en la caída del sueño, respiras,
y a veces simplemente atardeces en los espacios blancos del alma.
En tus lentos besos, golpeas la muerte y trasciendes sus designios.
Guardas la luna, la ternura de tus pálidos gestos, los abrazos.
Guardas la blancura de tu rosa, las delgadas sonrisas, los gemidos,
y a veces simplemente defines el amor, con tu pubis en agonía.
Rolando del Pozo
Se guarda casi todo, hasta lo que no merece la pena guardar.
ReplyDeleteMe ha gustado mucho tu poema, mucho.
Buen nuevo año para ti, que en él se cumplan todos tus deseos.
Un beso, Rolando
Ío