Thursday, December 30, 2010

Guardas

Guardas los días en los inesperados descansos.
Guardas las ausencias en el ardor de tus piernas.

Con tus voces acechas mariposas y sonidos rotos.
Acechas lágrimas en la escapada edad de tu pecho.

Guardas lo que se rompe, las inútiles despedidas.
Guardas soledades, asombrados gestos, fantasías.

Con tu cuerpo defines distancias y diseñas gestos.
Defines las sombras fugaces de alumbras plegarias.

Con tu lento beso divulgas los designios de la vida.
Divulgas un amor de ajadas memorias y sombras.

En tu cuerpo temeroso sueñas, respiras, atardeces
y a veces simplemente agotas los colores del alma.

Guardas la luna, la ternura de tus gestos, los abrazos.
Guardas tu rosa de delgadas sonrisas y leves gemidos.

En tus besos guardas la letárgica melodía del pasado.
Guardas el azar y la inclemencia de tu sexo en agonía.


Rolando del Pozo



Monday, December 06, 2010

Veo

Veo una extensa ilusión derramándose lenta.
Es el llanto golpeando la simetría de tus besos.
Es el sudor mordiendo una pausa sin nombre,
rompiendo tus abandonadas costumbres,
empapando lo oscuro con tus fluidos.

Veo palabras espesándose en gemidos.
Veo temblores sazonándose en gritos.
Son los movimientos agudos e intensos del alma,
lamiendo las sábanas, levitando en los espejos.
Son las contorsiones de un grito virgen
volviéndose puñales, incendios, reclamos.

Veo una flor más húmeda que tus sudores.
Veo poses desgarrando el tiempo
y sangre ajustándose al mañana.
Veo sueños en la fuerza de tu mirada.
Veo la nueva mujer descubriéndose en sollozos,
cubriéndose en las ganas que atraviesan su cuerpo.


Rolando del Pozo

Tuesday, November 30, 2010

Cierra tu noche


Cierra tu noche y llena de sombras mis deseos.
Desnuda la ansiedad de estos versos en tus senos.

Eres la despierta sonrisa donde aletea el silencio
y en tus ojos se ausenta la noche, delgada y ciega.

Se parecen tus poses a la brevedad de tus gemidos;
han venido a humedecer tu piel de errantes pliegues.

Cierra el tiempo con tus descalzas flores de invierno.
Cierra la noche, el mar y el viento, y revive el deseo.

Han venido las visiones ebrias al regazo de tu rosa,
han venido a reencontrarse con tu boca mojada.

Cierra tus frescas lágrimas en tu mirada profunda;
reclaman los pausados ardores en tu pubis adolorido.

Cierra la soledad que dejaste en desesperados ruegos,
ha venido el amor a reclamarte, diversa y silenciosa.


Rolando del Pozo

Tuesday, October 19, 2010

Llegaste

Llegaste en la inocencia de unas manos lastimadas,
en la ligereza de una flor manchada de poesía.
Sabes de los rostros que se repiten en el pasado
y se ausentan en el minuto que sobrevive al llanto.

No estás sola, ni estás lejos. Te llegan los pasos,
las distancias y los engaños de días que se repiten.
Llegaste en el rocío de un tiempo que despertó
tu cintura, las ganas de tus piernas, los silencios.

En nosotros el amor abre puertas, vientos, fuego.
No estás sola en este viaje de ritos y de furias
y levantar los temblores del mundo, no te ausentan.

Llegaste en la luna que mis angustias acechan
y en las sombras que me llevan cojeando a la deriva.
No estas sola y en nosotros el amor se ha enamorado.

Rolando del Pozo

Saturday, September 04, 2010

Te recuerdo

A pesar de las anunciadas y vigilantes distancias, te recuerdo.

Están tus besos profundos, envolviendo mis manos y boca.
Están tus gestos, las incompletas voces y tu alma distraída.

A pesar que las angustias son numerosas, mis noches son días.

Me duelen las señales de tu cuerpo en un mañana de silencios.
Me duelen tus manos que se inquietan en el azar de mis versos.

A pesar del tiempo, te descubro nueva, instantánea y eterna.

Me duelen los gestos de un porvenir que teje mis condenas.
Me duele la visión silente que reduce mis palabras a muecas.

He luchado con todas tus visiones, con todas tus memorias;
son la expresión de rituales ansiosos, extrañamente familiares.

Me duelen los vacíos inmensos a pesar de tenerte cerca y lejos.
Me duelen las perturbadas plegarias de tus miradas esquivas.

Me duelen los pulidos alientos y los radiantes rastros del alba.
Y está la más fiel de tus sombras negando turbada, tu ausencia.


Rolando del Pozo

Sunday, August 08, 2010

Tus besos

Tus besos ensayan las señales de la vida en el afán de olvidarlo todo,
en el afán de agitar la realidad que lastima los días, donde te repites.

Tus piernas infranqueables te declaran prohibida e irreverente;
me llenan de sueños en un mar de asombradas y distantes señales.

En todo aquello que te define, tu presencia son las voces del ayer,
son los sucesivos rostros que agitan la malicia de tus poses cerradas.

Tu cielo es la rápida caricia, el leve deseo que está cerca y se aleja.
Tu mirada es la desnuda lluvia que limpia mis voces llenas de versos.

En todo aquello que te refleja, no sabes de límites, ni de tristeza,
no sabes de los bordes de un paisaje encendido en la inmensidad.

Tu deseo es la ira, el dolor, el rebelde costado de tus dones impuros.
Tus caricias son las lanzas, los puñales que descifran mis desazones.

Y no sabes de la voz que habita la ausencia en esta noche de versos.
No sabes de la insistencia en mis alienados e incompletos horizontes.

No sabes que vuelvo en el fulgor de la luna, en vehementes visiones
a pintarte de lo visible e invisible, de lo prohibido, de lo inolvidable.



Rolando del Pozo

Friday, July 16, 2010

No hay puertas

No hay puertas que lleven a la sustancia de tus nostalgias.
No hay salidas que muden el olvido en un mar de memorias.

Vuelves en la lluvia a incrementar tu depósito de gemidos.
Vuelves en la luna, deslumbrada en la claridad de mis sudores.

No estabas lista en tu cuerpo que presagia poses y malestares.
No estabas lista para este mundo de fatales y lentos universos.

Vuelves con tu aporte de voces al tiempo y tu porción de vida.
Vuelves en el vértigo de mirar hacia arriba, intacta en la pasión.

No hay puertas que abran soledades y te cubran de espejismos.
No hay salidas que disuelvan lágrimas en distancias sin tiempo.

Te he visto ensayar la versión más nueva de tus movimientos.
Te he visto volver cubriendo el miedo con las sombras del ayer.

Vuelves dispuesta a llenar de noches tus quebrados lamentos.
Vuelves con tus laxas piernas en la saciedad de un espasmo.

Te he visto convertida en el tiempo donde me resisto a morir.
Convertida en la extraña heroína de arrojadas curvas y versos.



Rolando del Pozo