Monday, September 28, 2009

Vuelves

Vuelves en el silencio que se prolonga en las ventanas abiertas.
Vuelves en la canción de un poema custodiado por la luna
y en el alma de unas palabras mal escritas, rebeldes, tiernas.

Te inventas en los espejos, en las tentaciones, en mis palabras,
en las abandonadas apariciones de un porvenir enmohecido.

Te inventas en los juegos, en las trampas, en las plegarias
que adormecen tus sombras en mis escapadas manos verdes.

Hace mucho tiempo las horas te bordaron con los recuerdos.
Hace mucho tiempo tus pasos se confundieron con la casualidad.

Y sin embargo, eres el inacabado invierno labrado por la nieve.
Eres la ausencia más rebelde, el desamparado azar, la sonrisa.

Vuelves para desmentir mi soledad, para completar los adioses,
para abandonar la noche en un espacio después del tiempo.

Vuelves a inventarte en el amor, en la espesura de mi cuerpo,
como se inventan los sueños, que sucumben en el despertar.



Rolando del Pozo

Sunday, September 06, 2009

Mis horas

Mis horas son el relieve de un vacío sin nombre,
son el despertar en un comienzo semejante a mis culpas,
son la evidencia de un desprendido cielo que mira hacia atrás.

Mis horas son palabras desgarradas en una voz en flamas,
son los inicios de una luna sin pausas que reclama oscuridad
y tienen la forma de cristales de viento y el plumaje del adiós.

Hay luz donde se lastiman mis ansias, a la altura de tus senos.
Hay un ahora y un siempre que tienen apariencia de destino.
Hay un corazón olvidado en los costados de mi desesperación.

Sólo me quedan las formas de tus lágrimas, los fantasmas
y los repudios de un ángel silente, fraguado en soledades.

Mis horas están hechas de tenues reclamos y breves condenas.
Están hechas de tus íntimas fragancias y ocultos ardores.

Mis horas son abismos que se nutren de una indeleble poesía.
Poesía que es la imagen de un alfabeto difícil de pronunciar;
la llave que abre sombras en un verbo sin voces y asume la nada
y que tiñe de imposibles, tu cuerpo, tus voces, tu alma enamorada.



Rolando del Pozo