Friday, June 26, 2009

Están tus voces

Están tus voces a manera de nombres cayendo en pasados
y tus miradas reposando en las efímeras y silentes sombras.

Están tus recuerdos asumiendo los rumores de mi juventud
y tu abandonada soledad repitiéndose en los vacíos del llanto.

Tal vez nuestros rastros se dibujen en desbordados besos.
Tal vez el adiós se disuelva en la angosta puerta del pasado.

Están las flores sembradas en los abrazos, en las voces aladas,
acercando los paisajes, las inútiles visiones, el mágico destino.

Están los silencios obstinados y los rasgos de una lejana noche
asimilando las cenicientas estrofas y las voraces bienvenidas.

Tal vez mis palabras dibujen tu cuerpo en las solas nostalgias
y definan tus gemidos en los cristales de anunciadas ausencias.

Están tus vacíos, los temidos sueños, las blancas mentiras.
Están todas tus ganas, los delirios, los vertiginosos desvaríos
y la costumbre de soñarte en los espejos hasta verte aparecer.

Rolando del Pozo


Thursday, June 18, 2009

Acostumbras

Acostumbras mis manos a tus fatigados pliegues.
Encadenas mi confusión a los pretextos de tu vientre.
Levantas mis deseos errantes en tus afiladas caderas
y me llevas entre tus vestiduras, a tus heridas abiertas.

En el lecho eres de alegrías, de adornados secretos,
eres la pasión mordida en mis extraviados suspiros.
En el lecho eres la piel del sueño que olvida el ayer
y regresa en tímidos remordimientos y tentaciones.

Ignoras mis jadeos, mis sudores, mis pensamientos.
Ignoras las impúdicas visiones, los rígidos secretos.
Ignoras los infinitos en los murmullos, en tus rezos.

Acostumbras mi realidad a tus rítmicas contracciones,
a tus sazonadas saciedades, a tus lentas y laxas poses
y me llevas agitado, en la inmortalidad de un gemido.


Rolando del Pozo

Wednesday, June 03, 2009

Tu rostro

Tu rostro arropado de inocencia ha partido en los espejos.
Debe alcanzar la infancia en un tiempo disfrazado de secretos;
debe alcanzar la distancia en el porvenir y los instantáneos futuros;
debe alcanzar los temblores, las desolaciones: la piel de este mundo.

Pudiera aguardarte en las fisuras del alma.
Pudiera contar los gemidos abandonados en nuestro lecho.
Pudiera nombrarte con tu desnudez y verte más desnuda que nunca
y descubrir la historia que te repite en la eternidad de este día.

Pero encuentro la mitad de tus negaciones, tus dispersas alucinaciones,
tus infinitas sombras donde nacen tus palabras y mueren mis voces.
Encuentro tu pálido aliento que detiene mis pasos y dibuja mis presentes.

Tus miradas han partido en el desvarío, con la respuesta que ignoramos.
Deben alcanzar los reclamos del sol, los miedos, las angustias,
deben alcanzar mis pasados y futuros: la duración exacta de este amor.


Rolando del Pozo