Friday, January 23, 2009

Eras

Eras el llamado del resplandor en los espejos,
la templanza de la hierba en un jardín de espacios,
la creciente medida del viento en los olores de la niebla,
el mensaje que se inclina bajo otro cielo y reverdece.

Reconocía las abismadas sombras en tu silencio,
la soledad vestida de mañanas en tus colores pálidos,
las edades donde comienza la despedida en tus llantos.
Las había retratado en incontables primaveras
y sabía del sendero que las despertaba en la memoria.

Eras, la envolvente música entreabierta en mis días,
el tierno rumor que elige lo que nace en el olvido,
lo callado, lo incontestable en tu juventud desamparada.
¿En qué pasos se repiten tus suspendidas noches?
¿En qué imposible recuerdo agonizan tus visiones?

Me respondías con la tristeza que saluda la esperanza,
con las memorias que son murmullos y gritos.
Me respondías con los silencios de tu inconclusa voz,
con recurrentes alucinaciones y vacías sentencias.

Rolando del Pozo

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