Saturday, December 05, 2009

Dentro de tus voces

Dentro de tus voces hay una distancia que me abraza
y una mujer tatuada con extraviadas memorias.
Están los espacios que se astillaron en la noche
y que reclaman tus sueños de amante enamorada.

Dentro de tus besos hay un lenguaje que oculta el miedo
y un puñado de perdones que consuelan tu inocencia.
Están los nombres que se derraman de tu vientre
y regresan a tus besos, como encendidos adioses.

¿Qué haré con las alucinaciones que te reclaman?
¿Qué haré con los versos que no te olvidan?
¿Cómo me bebo las pausas que dejaste en tus gemidos?

Dentro de tu mirada hay un poema que insiste en vivirme,
que me lleva vagando en los sabores de tu noche,

y están las flores de tu cuerpo mudo, abriéndose al amor.

Rolando del Pozo

Monday, November 16, 2009

Te espero

Te espero en el instante devuelto por el tiempo,
en el segundo dedicado a los rechazados olvidos,
en los desnudos adioses, con el alma abierta al ayer.
Te espero donde nace la ternura y se estrecha la sangre.

Señálame los ciegos futuros, las palabras donde vale vivir.
Háblame de tus manos dedicadas a la urgencia del alba.
Escríbeme las pausas que esperan tus ganas mutiladas.
Te espero vestido de memorias que no saben del miedo.

Te espero donde se abandonan las flores de la inocencia
y los gritos de la noche son incesantes y luminosos silencios.
Señálame los ecos de tu corazón extraviado y enamorado.

Háblame de tus ávidos labios condenados a sumar alegrías.
Te espero en mi piel, en la insistencia de un gemido,
donde vuelves a escribirte insoluble en la nada: eterna.

Rolando del Pozo

Monday, October 19, 2009

Te has vestido

Te has vestido con tus lágrimas agitadas y gastadas
y has lucido tu inocencia en el espejo roto del tiempo.

Te has vestido con las sombras de inconclusos poemas,
con las promesas, con los silencios, con las pausas,
con las ganas sazonadas de tus hambrientos costados.

Has lucido tu cuerpo dividido y disputado por las horas.
Has lucido el amor en el aliento gastado de mi versos.

No te importa la voz que encierra tus manos en el miedo.
Ni siquiera los comienzos que engendran tus formas.
Ni siquiera las condenas que se derraman del amor.

Te has vestido con una inconstante y tenue eternidad,
con los fragmentos de una historia que tiende a repetirse.

Has lucido las edades que te muestran de revés en el ayer,
que estiran tu piel, tus formas y las llenan de memorias.
Has lucido mis palabras que se abrazan en un viaje sin fin.

Y concluyo, que es inútil tratar de vivirte sin comienzos,
que es inútil el olvido en tus espesados delirios y besos,
que es inútil el amor si te has vestido de quimeras y sueños.



Rolando del Pozo

Monday, September 28, 2009

Vuelves

Vuelves en el silencio que se prolonga en las ventanas abiertas.
Vuelves en la canción de un poema custodiado por la luna
y en el alma de unas palabras mal escritas, rebeldes, tiernas.

Te inventas en los espejos, en las tentaciones, en mis palabras,
en las abandonadas apariciones de un porvenir enmohecido.

Te inventas en los juegos, en las trampas, en las plegarias
que adormecen tus sombras en mis escapadas manos verdes.

Hace mucho tiempo las horas te bordaron con los recuerdos.
Hace mucho tiempo tus pasos se confundieron con la casualidad.

Y sin embargo, eres el inacabado invierno labrado por la nieve.
Eres la ausencia más rebelde, el desamparado azar, la sonrisa.

Vuelves para desmentir mi soledad, para completar los adioses,
para abandonar la noche en un espacio después del tiempo.

Vuelves a inventarte en el amor, en la espesura de mi cuerpo,
como se inventan los sueños, que sucumben en el despertar.



Rolando del Pozo

Sunday, September 06, 2009

Mis horas

Mis horas son el relieve de un vacío sin nombre,
son el despertar en un comienzo semejante a mis culpas,
son la evidencia de un desprendido cielo que mira hacia atrás.

Mis horas son palabras desgarradas en una voz en flamas,
son los inicios de una luna sin pausas que reclama oscuridad
y tienen la forma de cristales de viento y el plumaje del adiós.

Hay luz donde se lastiman mis ansias, a la altura de tus senos.
Hay un ahora y un siempre que tienen apariencia de destino.
Hay un corazón olvidado en los costados de mi desesperación.

Sólo me quedan las formas de tus lágrimas, los fantasmas
y los repudios de un ángel silente, fraguado en soledades.

Mis horas están hechas de tenues reclamos y breves condenas.
Están hechas de tus íntimas fragancias y ocultos ardores.

Mis horas son abismos que se nutren de una indeleble poesía.
Poesía que es la imagen de un alfabeto difícil de pronunciar;
la llave que abre sombras en un verbo sin voces y asume la nada
y que tiñe de imposibles, tu cuerpo, tus voces, tu alma enamorada.



Rolando del Pozo