Monday, December 29, 2008

Suspender la noche

Suspender la noche, demorar el porvenir;
talvez la receta que borre los rastros inútiles
y los sabores desbordados de un tibio adiós.

Talvez la respuesta a mis sonoros malestares
y a los marcados dolores en ausentados tiempos.

Simular realidades en las contemplaciones del ayer;
talvez me sirva para acercar mis señales a tu sonrisa
y tatuar mi vigilia en las inalterables horas del ayer.

Talvez agote la dibujada paciencia en tus gemidos
y te vuelva de luces y pausados dulces perdones.

Condenar los ecos del presente en erráticas distancias;
talvez la razón para despertar la verdad en mi sangre.

Talvez la salida de asediadas y distantes desdichas
o la respuesta a mis ruegos, decadentes y sin sentido.


Rolando del Pozo

Thursday, December 18, 2008

Ahora

Ahora es temprano para recoger las costumbres
y los espacios encogidos debajo de mis pies.

Ahora es tarde para corregir las vacilaciones
urdidas a expensas de algunos sueños ciegos.

Reconozco la medida de lo invisible en el amor,
las pruebas del ayer acumuladas en el armario,
las contemplaciones en el temblor de la noche.

Reconozco que hice de la locura mi hija predilecta
y olvidé los horrores de la noche al final del mundo.

Ahora es tarde para las caricias extremas del infierno,
y es temprano para tus sonrisas en voces entreabiertas.

Y sólo pido que mi tacto agote mis visiones, mis voces,
que mi muerte sea el reclamo silente de cualquier luz.

Sólo pido que tus besos me lleven a cualquier horizonte,
que mi vida sea el reclamo ardiente de todas tus ganas.

Ahora es tarde para recogerme en el tibio perfume
de una noche callada y sin sombras, y aprender,
que puedo traducir mis rastros en radiantes ausencias,
que puedo volver a la pupila inalcanzable del ayer
y consumar los sonoros finales en inmensos principios.


Rolando del Pozo

Tuesday, December 16, 2008

Desvarios

Ninguna visión logró alcanzar mis arrinconadas voces.
Ningún adiós se pronunció con fuerza en mi decadente lenguaje.

La ausencia aún se consume en la oscuridad
donde velan criaturas aladas, prohibidas, sin nombre.
Las imágenes de un infierno benigno aún se maquillan
con los restos de un espejo que refleja el futuro.

Todo está presente en las quietas pausas; nadie en realidad muere.
El tiempo sabe jugar con mis recuerdos; el ayer se vuelve futuro
y el presente es sólo un espejismo adornado con lo que vendrá.

Ninguna de mis soledades se ha escrito con perdones
y nadie espera en mis nostalgias.
Sin embargo sonrío detrás de mis tristezas
y me disfrazo con los ecos de viejas promesas.

Mis debilidades se alimentan con el hambre que nunca cesa
y mi sed tiene forma de un vasto horizonte salino.

Cierro la tristeza con sonrisas, cierro las llamadas con nuevos sueños.

Mis días los paso con un coro de fantasmas que suelen materializarse.
Nadie sale de mis memorias, me repito, y eso me consuela.


Rolando del Pozo