Thursday, April 27, 2006

En nuestra limitada

En nuestra limitada ansiedad todo puede ser ordenado,
tus piernas son el reflejo de un par de alas en el cielo
y el amor es lo inmutable de tus besos que mi realidad
distorsiona en las horas que se encuentran a sí mismas.

En tu vislumbrar cíclico busco tu ardor para olvidarme
de su impertinencia, busco ser parte de tus ansiedades
para olvidarme que tus caricias sellan mi tiempo y me
condenan a la imagen de retornar a reclamarte ausente.

Descubro el equilibrio en la guerra de tus senos por dejar
de ser la fuente de mis letras, el propósito de mis manos,
la simplicidad de transformarse en la dicha de mi boca.

Traducir el principio de tu voz en temporal naturaleza
me habla de revivir la justicia de tu vientre generando
la ilusión de volvernos a diseñar, otro día en el paraíso.

Rolando del Pozo

Wednesday, April 12, 2006

Se dispersa

Se dispersa la madrugada, hay ganas y silencios
en el viento y el deseo es de todos en la victoria
de tu cuerpo detenido, en los gemidos huyendo
descalzos al borde de tu perfil donde mis manos

pierden la distancia y el oscuro tiempo. Ha de
nacer en el acecho de mi boca la demora de tus
labios, el acierto de tus pechos, los encuentros
de múltiples sombras enlazadas en tus piernas.

He descubierto el círculo que encierra el íntimo
pedido de mis pasos a la clave de tu nombre,
el húmedo principio de una noche huyendo sin

tu rostro, derrotada en tu júbilo secreto. Han de
buscar mis derrotas tu piel en la agonía de mis
ansias, la muerte que engalana el volver a ser.

Rolando del Pozo

Monday, April 03, 2006

No puedo

No puedo saber del tiempo y su intangible derrotero
y conocerte de vastas imágenes.


No puedo saber de la luz y sus quebrados gemidos
y elevarte en las caricias de vastas lejanías.

Fijarte en el deleite de la ignominia te vuelve de laberintos,
impredecible, de secretas sombras,
incorruptible en el deseo,
incesante en la mirada repetida del espejo.

No pueden ponientes bajo el poder de tu vientre;
tus gemidos son las piezas que ajustan la simetría de la esperanza,
los sueños del hijo, el urdir de la noche.

No puedes horizontes sin salvarnos en el verso,
en el instante preciso que engaña la memoria;
déjà vu de agonías gastadas e inertes,
de un intermitente cielo y un constante infierno.

Rolando del Pozo

El silencio

El silencio no puede vivir sin agotar tus pechos,
sin augurar el aroma de tu desmedida frescura,
sin cambiar tu destino en suavidad de sombras.
Déjame mirar los alcances de tu amor de rocío,

de cielo extraviado, de luz marina, de naturaleza
solar. Mi alma está donde tu vientre se inclina,
algo va dejando en tus suspiros, llenando va de
claveles las estrellas, y de luz, tu mano de versos.

Tus gemidos delatan tu voz de suspenso tiempo,
de angustias, donde sólo yo vivo el presentir de
tus desbocados mares migrando a tu saciedad.

Déjame saborear silencios, el valor de tu noche,
la ignorancia en el amarte despacio, cuando el
penetrarte da sentido a la paz, y revive el alivio.

Rolando del Pozo