Sunday, September 17, 2006

Suele ocurrir

Suele ocurrir que una luz presagia pausas de viento.
Lidiar con la fantasía del último silencio es necesario
para esta esquizoide madrugada en fuga de ilusiones.

El devenir de súplicas teñidas de azul me enclaustra
en la soledad de dedos y en las frenadas, rojas voces.
Mi ser pidiendo limosna dona gestos en cálidos besos.

La soledad en la locura me abraza anunciando luces
y los pasos de una fantasía, que agotada, me recorre.
Nada es real; el reloj dictamina mi pausada oscuridad.

Una pena atada a mis ojos alucina señales y sombras
y una imagen susurrando pasados, aplaza mis manos
en el vértice de una boca de verbos que no es mi boca.

Se atan los caminos a ensombrecidas caretas y labios
y vuelven las sangres: la vindicta de una voz infinita.
Nace la alborada; sólo Dios tiene sentido en mi locura.


Rolando del Pozo

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